Detector de movimiento de techo: cobertura de 360° y dónde colocarlo
Un detector montado en el techo tiene una ventaja geométrica que ninguno de pared consigue: mira hacia abajo y cubre un círculo completo, sin esquinas ciegas ni «zonas por detrás del aparato». Por eso es el formato estándar en pasillos, garajes comunitarios, almacenes y trasteros, y por eso su elección se reduce casi siempre a tres números: la altura a la que lo vas a colgar, el diámetro que necesitas cubrir y los vatios que va a conmutar.
La relación entre altura y cobertura no es lineal ni generosa. Un PIR de techo típico declara un diámetro de detección de unos 6 m instalado a 2,5 m, que se estira hasta 8-10 m si lo subes a 3,5 m. Lo que no dice la caja es que el círculo grande solo vale para movimiento amplio y transversal: en el borde exterior el sensor necesita que cruces con paso decidido. La zona donde detecta un gesto pequeño es bastante más reducida, en torno a la mitad del diámetro anunciado.
Por qué el techo cambia el comportamiento del PIR
El infrarrojo pasivo funciona por sectores: la lente de Fresnel divide la escena en franjas y el sensor dispara cuando una fuente de calor pasa de una franja a otra. En un detector de pared, esas franjas son verticales y tú las cruzas al andar. En uno de techo, las franjas se abren radialmente como los gajos de una naranja, así que detecta muy bien a quien camina en círculo alrededor del punto de montaje y bastante peor a quien camina exactamente hacia el eje del aparato, es decir, justo hacia abajo. Ese es el motivo de que un detector colocado encima de la puerta funcione peor que uno colocado dos metros dentro del pasillo.
Otra consecuencia: si el techo pasa de 4 m, el cono se abre tanto que cada sector cubre una superficie enorme y una persona ya no genera contraste suficiente. En naves, altillos y garajes de techo alto hay que ir a un detector de alta frecuencia, que no depende del calor sino del eco Doppler, o a modelos PIR específicos de gran altura con óptica reforzada.
Superficie o empotrado
De superficie. Una carcasa redonda de 10-12 cm que se atornilla al techo y donde entra el cable por detrás. Es la opción para techo de obra, garajes y trasteros: se ve, pero se instala en cualquier sitio y los bornes quedan accesibles.
Empotrado. Solo lleva una pequeña lente visible, del tamaño de una moneda, y el cuerpo queda escondido sobre la placa de escayola o el pladur. Necesita un taladro de corona, habitualmente de 20 a 70 mm según modelo, y un hueco por encima. Es lo que se monta en oficinas y en viviendas con falso techo; lo desarrollamos en detectores de movimiento empotrables.
Los dos formatos existen tanto en PIR como en alta frecuencia, y ambos se conectan igual: fase, neutro y salida a la luminaria. Lo que cambia es la mecánica de montaje y la accesibilidad para el ajuste posterior, que en un empotrado puede ser incómoda si los potenciómetros quedan en el lateral del cuerpo.
Detectores de techo de 360° en versión de superficie y empotrable. Fíjate en el diámetro de cobertura declarado y en la altura para la que está calculado.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoCriterios que deciden la compra
- Diámetro real a tu altura
Compara el dato del fabricante indicando a qué altura está medido. Un «Ø 8 m» a 3,5 m se queda en unos 6 m si tu techo está a 2,5 m. En un pasillo largo, dos detectores en paralelo cubren mejor que uno solo con la sensibilidad al máximo.
- Potencia conmutada en LED
El dato de incandescente (1.000-2.000 W) es el que se anuncia; el útil es el de LED, que suele bajar a 200-400 W. Con más carga, o con muchos drivers en paralelo, el pico de arranque acaba pegando los contactos del relé. La solución es que el detector mande la bobina de un contactor o de un telerruptor.
- Rango de temporización
Para un pasillo, 1-3 minutos. Para un garaje comunitario, 3-5. Un detector cuyo TIME arranque en 5-10 s te facilita mucho las pruebas de cobertura; los que empiezan en un minuto convierten el ajuste en una tarde perdida.
- Umbral LUX ajustable
En un pasillo interior sin ventana da igual, pero en un garaje con puerta que se abre a la calle marca la diferencia entre encender de más o de menos. El símbolo del sol es el umbral alto (enciende siempre) y el de la luna, el bajo (solo en oscuridad).
- Zona muerta bajo el aparato
Todos tienen un cono ciego justo debajo, de unos 40-60 cm de radio a 2,5 m. Irrelevante en un pasillo, molesto si lo pones sobre el hueco de una escalera.
- Bornes y espacio en la caja
Los de superficie necesitan una caja de conexión de 65 mm o una caja de derivación en el techo. Comprueba que caben los cables con holgura; forzar la carcasa contra un mazo de conductores es la causa típica de que el detector quede descentrado.
Dónde ponerlo exactamente
En un pasillo, el punto óptimo no es el centro geométrico sino a un tercio del recorrido desde la entrada más usada: así detecta a quien entra cuando aún cruza su campo de forma transversal. En un garaje con rampa, alejado de la puerta basculante para que el propio movimiento del portón no lo dispare, y con el sector que mira a la rampa enmascarado si la calle queda a la vista. En un trastero pequeño, en el centro y punto.
Lo que hay que evitar siempre: montarlo a menos de un metro de la propia luminaria (el calor de un halógeno o de un driver mal ventilado provoca disparos), justo encima de un radiador o de una rejilla de climatización, y en línea directa con una puerta acristalada por la que entre sol de tarde. Si el detector va a gobernar una escalera de varios tramos, el enfoque es distinto y lo tienes en la guía de detectores para escaleras y pasillos.
Antes de subir a la escalera de mano: corta el IGA del cuadro y comprueba con un buscapolos que no hay tensión en los conductores del techo. En una caja de derivación conviven a menudo varios circuitos y el hecho de que la luz esté apagada no significa que el mazo esté muerto.
Detectores de techo de alta frecuencia para techos altos o para espacios donde la gente permanece quieta y el infrarrojo se queda corto.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoQué esperar según el precio
Entre 12 y 20 € tienes un PIR de superficie genérico que funciona bien en un trastero o en un pasillo corto: tres potenciómetros, IP20 y sin más pretensiones. De 25 a 50 € entra el material de marca (Orbis, Legrand, Chacon o los detectores de las series de mecanismos), con mejor óptica, tolerancias más honestas y repuesto disponible dentro de unos años. Por encima de 60 € estás pagando detección de presencia real, salidas independientes para luz y climatización o versiones para bus KNX y DALI, que solo tienen sentido en instalación profesional. El resto de formatos, y cuál conviene en cada sitio, están ordenados en el hub de detectores de movimiento.
Preguntas frecuentes
¿A qué altura debo montar un detector de techo?
Entre 2,4 y 3 m es el rango donde casi todos los PIR dan su mejor resultado. Por debajo de 2,2 m el círculo se queda muy pequeño; por encima de 4 m la detección de una persona andando se vuelve poco fiable y conviene pasar a alta frecuencia.
¿Puedo conectar dos detectores de techo a la misma lámpara?
Sí, con las salidas en paralelo: cualquiera de los dos enciende el punto de luz. Es lo normal en pasillos largos o en L. Asegúrate de que ambos cuelgan de la misma fase y de que la carga total no supera el límite de ninguno de ellos.
¿Detecta a través de la escayola del falso techo?
Un PIR no: necesita ver la escena, por eso la lente tiene que asomar. Un detector de alta frecuencia sí atraviesa una placa de escayola o de pladur, y hay modelos pensados para instalarse ocultos sobre el falso techo por ese motivo.
¿Sirve un detector de techo en un baño?
Sí, pero el vapor y la mampara hacen sufrir al infrarrojo. Para un baño de uso prolongado funciona mucho mejor un detector de presencia por microondas, que ve el movimiento a través de la mampara.