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Dimmer para tiras LED: por qué aquí no se recorta la fase

Quien viene de instalar un regulador de pared en el salón llega a las tiras LED con las ideas equivocadas. Pregunta si necesita leading o trailing edge, si su tira es «dimmable» y por qué el dimmer que compró para el techo no le funciona con la iluminación del mueble de la cocina. La respuesta es que estamos en otro mundo eléctrico: una tira LED no trabaja a 230 V en alterna, sino a 12 o 24 V en corriente continua, y ahí el recorte de fase no existe.

Entender esa separación resuelve el 90 % de las dudas. En una instalación de tira LED hay tres bloques: la fuente de alimentación que convierte 230 V AC en 12 o 24 V DC, el controlador que modula esa continua, y la tira. El regulador va siempre en el lado de baja tensión, entre la fuente y la tira. Nunca en los 230 V de entrada.

PWM: cómo se atenúa realmente una tira

La regulación en continua se hace por modulación de ancho de pulso (PWM, pulse width modulation). El controlador no baja los 24 V a 12: enciende y apaga la tira a una frecuencia muy alta —entre 500 Hz y varios kilohercios según la calidad del aparato— y cambia la proporción de tiempo encendido frente a apagado. Al 30 % de brillo, la tira recibe 24 V durante el 30 % de cada ciclo y 0 V el resto. El ojo integra ese parpadeo y percibe una luz continua más tenue.

La ventaja frente al recorte de fase es enorme: el color no se desplaza al bajar el nivel (los LED trabajan siempre a su tensión nominal, solo que menos tiempo), el rango útil llega hasta porcentajes de un dígito y el rendimiento del conjunto apenas cae. La contrapartida es la frecuencia de PWM, y es lo primero que deberías mirar en un controlador. Por debajo de 500 Hz aparece el efecto estroboscópico en vídeo y molestias visuales en visión periférica; los controladores decentes trabajan a 1-4 kHz o más. Si vas a grabar en esa cocina con el móvil, es un dato que importa.

Tipos de controlador según lo que ilumines

El mando RF de 2,4 GHz y sus alternativas

La mayoría de los controladores domésticos vienen con un mando por radiofrecuencia en la banda de 2,4 GHz, con alcance típico de 15-30 m en interior y capacidad de atravesar una o dos paredes. Es muy superior al infrarrojo antiguo, que exigía apuntar directamente al receptor, y por eso el mando puede quedarse en un cajón del salón mientras el controlador vive escondido detrás de un mueble.

El emparejamiento suele hacerse cortando y dando alimentación al controlador y pulsando una tecla del mando en los primeros segundos. Un mismo mando puede gobernar varios controladores por zonas —cuatro u ocho zonas es lo habitual— y varios mandos pueden controlar el mismo receptor, lo que permite dejar un mando de pared adhesivo junto a la puerta y otro suelto.

Por encima del RF simple están los controladores WiFi o Zigbee, que añaden app, horarios y voz. Aquí conviene ser realista: son más cómodos pero dependen de la nube en muchos casos, y un fallo de red te deja sin luz de cocina. Si vas por ese camino, mira lo que implica el ecosistema en la página de reguladores WiFi o en la de dispositivos Zigbee. También hay controladores con entrada para pulsador convencional, la mejor opción si quieres que la tira se comporte como una luz normal para quien no tenga el móvil.

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Caída de tensión: el problema de las tiradas largas

Este es el fallo que arruina más instalaciones y no lo cuenta nadie en la caja. Una tira LED es un circuito impreso con dos pistas de cobre finísimas recorriéndola de punta a punta. Esas pistas tienen resistencia, y cuanta más corriente circula y más larga es la tirada, más tensión se pierde por el camino. El resultado visible: la tira luce brillante junto a la fuente y notablemente más apagada —y con el blanco desplazado hacia el amarillo— en el extremo lejano.

Las reglas prácticas que funcionan:

Con 12 V, no pases de 5 metros por alimentación. Es el límite razonable con tiras de consumo medio. A partir de ahí la diferencia entre el principio y el final se ve a simple vista.

Con 24 V puedes llegar a 10 metros. Para la misma potencia, la corriente es la mitad, así que la caída también. Por eso, para cualquier instalación de más de tres o cuatro metros, la elección sensata es 24 V y no 12 V. La diferencia de precio en la fuente es mínima.

Alimenta por los dos extremos. Llevar cable desde la fuente hasta el principio y hasta el final de la tira reparte la corriente y reduce a la mitad la caída máxima. Es la solución más barata y la que menos gente aplica.

Sube la sección del cable de alimentación. Entre la fuente y la tira, con tiradas de varios metros, 0,75 o 1 mm² en lugar del hilillo de 0,35 que viene con el kit. La caída en ese tramo también cuenta.

Cuándo hace falta un amplificador de señal

El amplificador —también llamado repetidor— es un aparato que se intercala en la tira y recibe dos cosas: la señal PWM que viene del controlador y alimentación fresca directa de una fuente. Reproduce la señal a plena potencia para el tramo siguiente. Sirve para dos escenarios distintos que conviene no confundir.

El primero es superar la corriente máxima del controlador. Un controlador monocolor típico admite 6, 8 o 12 A. Una tira de 14,4 W/m a 24 V consume 0,6 A por metro; diez metros son 6 A y ya estás en el límite. En lugar de comprar un controlador enorme, se pone un amplificador con su propia fuente para el segundo tramo.

El segundo es alargar la instalación manteniendo la sincronía: dos tramos de tira en habitaciones distintas que deben responder al mismo mando y con el mismo color. Sin amplificador, el segundo tramo llegaría con la señal degradada y con caída de tensión acumulada.

Lo que un amplificador no hace es arreglar una tira mal dimensionada ni sustituir a una fuente insuficiente. Y ojo con el cálculo de la fuente: dimensiona siempre con un 20-25 % de margen sobre el consumo de la tira, porque una fuente conmutada trabajando al 100 % permanente dura la mitad.

Por qué no debes regular desde el interruptor de 230 V

Si pones un dimmer de pared antes de la fuente de alimentación, estás recortando la onda que alimenta a una fuente conmutada. Una fuente conmutada no es una carga que admita eso: su etapa de entrada tiene un condensador que se carga a picos, y con la onda mordida entra en un régimen de arranque intermitente. En el mejor de los casos la tira parpadea; en el peor, la fuente se calienta, protege y acaba fallando. Además, la mayoría de fuentes de tira son cargas capacitivas de muy bajo consumo, con lo que ni siquiera alcanzarían la carga mínima del regulador.

La excepción son las fuentes específicamente marcadas como «triac dimmable», que existen y llevan la electrónica preparada para recibir onda recortada y traducirla a PWM. Son caras y de nicho, pensadas para integrar una tira en una instalación que ya está gobernada por un dimmer de pared. Si no lo pone explícitamente, asume que no. Si tu objetivo era mandar la tira desde la pared, la vía correcta es un controlador con entrada de pulsador o uno conectado, no un regulador de fase; el criterio general de qué recorta cada tecnología está en la guía de recorte de fase.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo usar mi regulador de pared para una tira LED?

No, salvo que la fuente de alimentación esté declarada como regulable por TRIAC. El regulador de pared trabaja recortando la onda de 230 V y una fuente conmutada normal no tolera esa entrada: parpadea, se calienta o directamente no arranca.

¿12 V o 24 V para la tira de la cocina?

24 V salvo que la tirada sea muy corta. Para la misma potencia circula la mitad de corriente, así que la caída de tensión a lo largo de la tira es mucho menor y puedes llegar cómodamente a 8-10 metros con una sola alimentación. El coste extra es despreciable.

¿Por qué el extremo de mi tira luce más flojo?

Es caída de tensión en las pistas de cobre. Alimenta también por el otro extremo, sube la sección del cable de la fuente a la tira o divide la instalación en dos tramos con su propia alimentación. Cortar la tira y volver a soldar mal empeora el efecto.

¿Qué frecuencia de PWM debo buscar?

Cuanto más alta, mejor. Por debajo de 500 Hz notarás flicker al mover la vista y bandas al grabar vídeo. Los controladores de calidad declaran 1-4 kHz o más. Si el fabricante no publica el dato, es mala señal.

¿Se puede regular una tira LED de 230 V?

Las tiras de 230 V que se venden en rollos de 25-50 m llevan su propia electrónica y muchas no admiten regulación. Las que sí lo hacen suelen indicarlo y trabajan con dimmers de recorte de fase, con la casuística de cualquier carga LED. No es el formato habitual en iluminación de mueble.

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