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Zigbee o Z-Wave: dos mallas con filosofías opuestas

Pregunta a un instalador de domótica alemán y te dirá Z-Wave. Pregunta a alguien que monta su casa con Home Assistant en España y te dirá Zigbee. Los dos tienen razón, porque la respuesta correcta depende de la banda de radio de tu país, del grosor de tus tabiques y, sobre todo, de lo que puedas comprar sin pagar portes desde Alemania.

Ambos protocolos hacen lo mismo sobre el papel: crear una red en malla de bajo consumo donde cada dispositivo alimentado repite la señal de los demás, con un controlador central que la gobierna. La diferencia empieza en la frecuencia y termina en el modelo de certificación.

CriterioZigbeeZ-Wave
Banda en Europa2,4 GHz (canales 11-26)868,42 MHz (banda europea)
Interferencia con WiFiSí, comparte bandaNinguna
Penetración en murosMenor; se compensa con más nodosMayor a igual potencia
Dispositivos por redCientos, con límites prácticos según coordinador232 nodos en Z-Wave clásico
InteroperabilidadBuena con Zigbee 3.0, con matices por fabricanteCertificación obligatoria y estricta

868 MHz frente a 2,4 GHz: el argumento físico

Z-Wave usa en Europa la banda de 868 MHz. Zigbee usa 2,4 GHz. A menor frecuencia, mayor longitud de onda y mejor comportamiento al atravesar materiales densos: ladrillo macizo, tabiques con estructura metálica, forjados de hormigón. En una casa española de los años sesenta con muros de carga de ladrillo de pie entero, la diferencia se nota. Una señal de 868 MHz cruza dos o tres paredes donde una de 2,4 GHz se queda en una.

El segundo efecto es la limpieza del espectro. En los 2,4 GHz conviven tu WiFi, el Bluetooth de todos los aparatos de la casa, el microondas y las redes de los vecinos. En los 868 MHz apenas hay nada más que mandos de garaje, algunos sensores de alarma y contadores. Un dispositivo Z-Wave prácticamente no compite con nadie. Un dispositivo Zigbee mal colocado en el espectro compite con todo, y ese es el origen de la mayoría de los fallos «inexplicables» de las mallas caseras: basta con solapar el canal Zigbee con el canal WiFi del router. Ese detalle lo tratamos también en la comparativa entre Zigbee y WiFi.

Zigbee tiene un contraargumento sólido: al trabajar en 2,4 GHz consigue tasas de datos mayores y, sobre todo, chips baratísimos, porque es la misma banda que usa medio mundo. De ahí salen la diferencia de precio y la diferencia de catálogo.

Número de dispositivos y comportamiento de la malla

Z-Wave clásico admite 232 nodos por red. Es un techo alto para una vivienda y bajo para un edificio. Zigbee no tiene ese límite duro: el estándar habla de miles de direcciones, aunque en la práctica el cuello de botella es el coordinador y la tabla de rutas, y una llave USB doméstica empieza a sufrir bastante antes. Con cincuenta o sesenta dispositivos Zigbee bien repartidos, una red doméstica va sobrada.

En cuanto al enrutado, ambos funcionan igual: los dispositivos con alimentación permanente —interruptores, enchufes, relés en caja— actúan de repetidores; los de pila duermen y no repiten. Por eso las dos redes se vuelven más fiables cuantos más mecanismos fijos instalas, y por eso empezar solo con sensores a pila es un mal comienzo en cualquiera de las dos.

Certificación e interoperabilidad: donde Z-Wave gana

Z-Wave nació con un programa de certificación obligatorio y muy cerrado: si un aparato lleva el logotipo, funciona con cualquier controlador Z-Wave, sin excepciones ni sorpresas. Esa disciplina es la razón por la que los profesionales lo prefieren: no hay que investigar si el sensor del fabricante X se lleva con la pasarela del fabricante Y.

Zigbee 3.0 unificó los perfiles y mejoró muchísimo, pero sigue arrastrando comportamientos particulares. Hay fabricantes que implementan clústeres propietarios, mandos que solo hacen todo lo que prometen con la pasarela de su marca y dispositivos que se emparejan pero exponen la mitad de las funciones. Con Zigbee2MQTT o ZHA la mayoría acaban funcionando —la comunidad ha escrito soporte para miles de referencias—, pero «acaba funcionando» y «funciona de fábrica» no son lo mismo cuando el que instala cobra por horas.

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Precio y disponibilidad real en España

Este es el punto que decide la mayoría de las instalaciones domésticas españolas, y conviene decirlo sin rodeos: el catálogo Zigbee que puedes comprar hoy, con envío rápido y devolución sencilla, es varias veces mayor que el de Z-Wave. Sensores de puerta, de movimiento, de temperatura, mandos de cuatro botones, enchufes medidores, relés para caja de mecanismo, bombillas: todo eso existe en Zigbee a precios de material asiático genérico, y buena parte se encuentra en cualquier marketplace.

Z-Wave, en España, es material de distribuidor especializado. Hay marcas serias con producto europeo excelente, pero el precio por dispositivo suele ser claramente superior al equivalente Zigbee, la variedad es menor y a veces toca importar. Si tu presupuesto para domotizar la casa entera es de trescientos euros, Z-Wave se descarta solo. Si estás montando una vivienda unifamiliar de dos plantas con muros gruesos y el presupuesto lo permite, la cuenta cambia.

Hay un matiz adicional: al comprar Z-Wave siempre hay que verificar que la referencia es la versión europea de 868 MHz. Las versiones estadounidenses trabajan en 908 MHz y no hablan con las nuestras. Es un error frecuente al comprar en tiendas internacionales.

Consumo y autonomía

Los dos protocolos están pensados para gastar muy poco. Un sensor de pila bien diseñado dura del orden de un año o más en cualquiera de los dos, y los dispositivos alimentados a 230 V consumen décimas de vatio frente a los 0,3-0,8 W de un módulo WiFi. En la práctica no hay una diferencia de autonomía que justifique elegir uno u otro; sí la hay frente a WiFi, y ese es el salto importante.

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Si tu problema es el alcance más que el precio, mira los dispositivos Z-Wave en versión europea de 868 MHz antes de decidirte.

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Veredicto

Técnicamente Z-Wave es el protocolo mejor diseñado para una vivienda con obra de verdad: banda limpia, mejor penetración, certificación férrea. Comercialmente, en España, Zigbee gana por goleada en catálogo, precio y facilidad de reposición, y las carencias que tenía en interoperabilidad se han reducido mucho con Zigbee 3.0 y con el trabajo de la comunidad.

Para la inmensa mayoría de los lectores de esta página, la recomendación práctica es Zigbee, no porque sea superior, sino porque es el ecosistema que podrás ampliar y reparar durante años sin buscar proveedor. Z-Wave tiene sentido en un caso concreto y legítimo: chalé o casa antigua con muros gruesos, presupuesto holgado y prioridad absoluta a la fiabilidad. Si estás en ese caso, no dejes que el precio te empuje a Zigbee y luego te pases un año persiguiendo nodos que se caen.

Un apunte de futuro: Thread, el radio sobre el que corre buena parte de Matter, se parece más a Zigbee que a Z-Wave y trabaja también en 2,4 GHz. Si estás planificando a diez años vista, conviene leer qué es exactamente Matter frente a Zigbee antes de comprometerte con un ecosistema.

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