Saltar al contenido

Ahorrar luz con domótica: qué ahorra de verdad y qué no

Cambiar la bombilla del pasillo por una inteligente para encenderla desde el sofá no te va a bajar la factura ni un céntimo. De hecho, esa bombilla consume ahora unos décimas de vatio las veinticuatro horas del día para mantener la conexión, así que a igualdad de uso gastas un poco más que antes. La domótica sí ahorra, pero por caminos distintos de los que promete la publicidad, y conviene tenerlos claros antes de gastarse doscientos euros esperando recuperarlos.

El ahorro eléctrico doméstico se juega en tres sitios: lo que está encendido sin que haga falta, cuándo consumen los aparatos grandes y el agua caliente sanitaria. La domótica es buena herramienta en los tres. En todo lo demás, es comodidad.

1. Apagar lo que no se usa: el ahorro grande y aburrido

Una luz de garaje de 20 W olvidada encendida ocho horas al día consume unos 58 kWh al año. Un foco exterior de 50 W que se queda toda la noche, más de 180 kWh. El calefactor del baño que alguien deja puesto media hora de más cada mañana, mucho más que eso. Nada de esto se arregla con una app: se arregla con automatizaciones que apagan solas.

Las tres que funcionan de verdad:

Detección de presencia en zonas de paso. Pasillo, escalera, garaje, trastero, tendedero. Estos son los puntos donde la luz se queda encendida sistemáticamente. Un detector con umbral de luminosidad y temporización de dos o tres minutos elimina el olvido por completo. La configuración fina —los ajustes LUX, TIME y SENS— la desarrollamos en la guía de cómo ajustar un detector, y merece la pena leerla porque un detector mal ajustado enciende de día y gasta más de lo que ahorra.

Apagado maestro al salir. Una escena que apaga todas las luces y corta los enchufes de aparatos no críticos, disparada por geolocalización o por un botón junto a la puerta. Es la automatización con mejor relación entre esfuerzo y resultado.

Corte de consumos fantasma. Descodificador, barra de sonido, consola, impresora, cargadores permanentemente enchufados. Cada uno consume entre 1 y 10 W en reposo; un conjunto de mueble de salón puede rondar los 20-30 W permanentes, que son del orden de 175-260 kWh al año. Cortarlos por la noche y cuando no hay nadie es dinero real. Ojo con qué cortas: el router, la nevera, la alarma y el propio hub domótico no se tocan.

2. Mover el consumo a las horas baratas

Con una tarifa por tramos horarios, la misma energía cuesta muy distinto según cuándo la consumas. La diferencia entre punta y valle es sustancial, y hay contratos indexados donde la variación a lo largo del día es todavía mayor. Aquí la domótica no reduce el consumo: reduce el precio de ese consumo, que a efectos de factura es igual de válido.

Qué se puede desplazar sin cambiar de vida: lavadora y lavavajillas con arranque diferido, secadora, carga del coche eléctrico, riego, deshumidificador y, sobre todo, el termo. Qué no se puede desplazar: nevera, iluminación, cocina y el ordenador con el que trabajas.

Un enchufe inteligente con programación horaria basta para casi todo esto, y un interruptor horario en carril DIN lo hace sin necesidad de red ni de app para los circuitos fijos.

3. El termo eléctrico: el rey del ahorro doméstico

Si tienes termo eléctrico, esta sección vale más que todas las demás juntas. Un termo de 1.500-2.000 W que trabaja sin control se calienta cuando le apetece, incluida la franja más cara del día, y mantiene la temperatura del depósito las veinticuatro horas perdiendo calor por las paredes.

Programarlo para que caliente solo en horas valle y cubra el consumo del día resuelve las dos cosas a la vez: pagas la energía al precio bajo y reduces las horas de mantenimiento. En una familia con termo grande, el impacto anual es de decenas de euros, muy por encima de lo que puedas rascar en iluminación. El procedimiento completo, incluidas las precauciones de dimensionado y de temperatura para evitar problemas sanitarios en el depósito, está en la guía del temporizador para el termo eléctrico.

Importante: el termo va en el circuito C4, con 4 mm² de sección y protección de 20 A. Cualquier dispositivo que lo controle debe estar dimensionado para esa carga y montado por un instalador autorizado si va en el cuadro, con el IGA cortado y ausencia de tensión verificada.

Para saber dónde se va tu consumo antes de comprar nada: un medidor de enchufe te da los vatios reales de cada aparato y los kWh acumulados, que es la única base sólida para decidir qué automatizar.

Ver precio en AmazonEnlace de afiliado

Lo que hay que restar: el consumo de la propia domótica

Ningún cálculo de ahorro es honesto si no descuenta lo que gasta el sistema. Cada dispositivo consume en reposo, sin parar, todo el año:

DispositivoConsumo en reposo aproximadoAl año
Interruptor o enchufe WiFi0,3-0,8 W3-7 kWh
Dispositivo Zigbee alimentado0,2-0,4 W2-3,5 kWh
Bombilla inteligente (apagada)0,3-0,5 W3-4,5 kWh
Hub o coordinador2-5 W17-44 kWh
Servidor doméstico pequeño5-15 W44-130 kWh

Con veinte puntos WiFi y un hub, el sistema se lleva del orden de 100-150 kWh al año antes de haber ahorrado nada. No es dramático, pero sí suficiente para invalidar el ahorro de una instalación montada solo con luces. Si vas a domotizar en cantidad, el protocolo importa: una malla Zigbee gasta bastante menos que veinte clientes WiFi, como razonamos en la comparativa de Zigbee frente a WiFi.

Lo que no ahorra (aunque lo vendan así)

Encender la luz desde el móvil. El mismo consumo, con un dispositivo más en reposo. Es comodidad, y está bien que lo sea, pero no es ahorro.

Cambiar bombillas normales por inteligentes. Si ya tenías LED, el consumo apenas varía y sumas el standby. El salto grande de ahorro en iluminación ya lo diste el día que quitaste las halógenas.

Regular la intensidad para gastar menos. Bajar una lámpara al 50 % no reduce el consumo a la mitad: los drivers LED no escalan de forma lineal y la reducción real es menor. Regula por confort visual, no por factura.

Los enchufes con medición, por sí solos. Medir no ahorra. Ahorra lo que haces con la información. Un medidor que llevas seis meses ignorando es un aparato consumiendo standby.

Un plan realista, en orden de rentabilidad

Primero, mide una semana con un medidor de enchufe los cinco aparatos que más sospechas. Segundo, programa el termo si lo tienes: es donde está el dinero. Tercero, pon detección en las tres zonas de paso donde la luz se olvida. Cuarto, corta los standby del mueble del salón con un solo enchufe controlado en la regleta. Quinto, y solo entonces, plantéate escenas y comodidad, sabiendo que eso es gasto y no inversión.

Con ese orden, la mayoría de viviendas recuperan lo invertido en un plazo razonable. Con el orden inverso —empezar por las bombillas de colores— no lo recuperan nunca, y esa es la experiencia que hace que la gente piense que la domótica no ahorra.

Enchufes inteligentes con programación horaria y medición: la pieza que permite desplazar lavadora, termo portátil o carga de batería a las horas de menor precio.

Ver precio en AmazonEnlace de afiliado

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se puede ahorrar realmente con domótica?

Depende casi por completo de si tienes termo eléctrico y de cuántas luces se quedan encendidas. En una vivienda con termo y varios consumos desplazables, el impacto anual es apreciable; en un piso pequeño todo LED y con caldera de gas, el margen es estrecho y probablemente no compense el gasto en material.

¿Merece la pena un enchufe inteligente para la nevera?

Para medir su consumo unos días, sí. Para programarla, no: cortar el suministro a un frigorífico afecta a la conservación y al compresor. Lo mismo vale para el router, la alarma y cualquier equipo médico.

¿La domótica compensa el consumo en reposo que añade?

Solo si la usas para automatizar apagados y desplazar cargas. Un sistema de veinte dispositivos que únicamente sirve para encender luces desde el móvil consume del orden de 100 kWh al año y no ahorra ninguno.

¿Qué mide mejor el consumo, un enchufe con medición o un medidor de cuadro?

El enchufe te dice qué gasta cada aparato y es más útil para tomar decisiones; el medidor de cuadro te da el total de la vivienda en tiempo real y sirve para verificar si las medidas funcionan. Lo ideal es empezar por el enchufe.

Sigue por aquí