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Conmutador de cruce: el mecanismo que multiplica los puntos de mando

Un pasillo largo con tres puertas plantea un problema que dos conmutadores no pueden resolver. Puedes encender desde los extremos, pero la puerta del medio se queda sin mando. La solución no es un tercer conmutador —eso no funciona— sino un mecanismo distinto: el conmutador de cruce, que en muchos catálogos y en boca de los electricistas veteranos se llama simplemente llave de cruce o cruzamiento.

Tiene cuatro bornes y una misión muy concreta: recibir los dos hilos conmutados por un lado, devolverlos por el otro y, al accionarlo, permutarlos. Es un mecanismo de doble polo y doble dirección con las salidas cruzadas, lo que en catálogos de relés verás como DPDT con cableado en cruz.

Qué hace exactamente al accionarlo

Entra el hilo viajero A por arriba a la izquierda y el B por arriba a la derecha. En la posición de reposo, A sale por abajo a la izquierda y B por abajo a la derecha: pasan rectos. Al pulsar la tecla, las láminas interiores basculan y ahora A sale por la derecha y B por la izquierda: se cruzan. Esa permutación es la que invierte el estado del circuito, exactamente igual que hace un conmutador en un extremo.

La consecuencia es elegante: puedes intercalar tantos cruces como quieras entre los dos conmutadores y cada uno de ellos, por sí solo, invierte la luz. Cuatro puntos de mando, cinco, siete. El límite práctico no es eléctrico sino de cableado: cada cruce añadido necesita que los dos hilos viajeros lleguen a su caja y salgan de ella, es decir, cuatro cables en esa caja.

La regla que nunca se rompe: el cruce va en medio

En un circuito con tres puntos de mando, los dos extremos son siempre conmutadores y el intermedio siempre un cruce. No hay versión alternativa. Si intentas poner el cruce en un extremo no tiene dónde conectar la fase ni el retorno, porque sus cuatro bornes son de paso: no hay común. Y si pones tres conmutadores en línea, dos de ellos quedarán sin hilo viajero al que engancharse.

Con cuatro puntos, la secuencia es conmutador → cruce → cruce → conmutador. Con cinco, tres cruces en medio. El orden físico en la pared da igual mientras el orden eléctrico se respete: el circuito no sabe si la caja está a dos metros o a veinte. La topología completa está desarrollada en la guía de conmutada de 3 puntos con cruce.

El recorrido de la corriente, para tenerlo claro: la fase entra al común del primer conmutador, sale por una de sus dos salidas hacia el primer hilo viajero, atraviesa todos los cruces (rectos o permutados según cómo estén), llega a las salidas del último conmutador y, si coincide con la que ese conmutador tiene seleccionada, sigue por su común hasta el retorno de la lámpara. El neutro va directo de la caja de derivación al portalámparas y no toca ningún mecanismo. Ese esquema base está en el esquema de conexión de un conmutador.

Cómo distinguirlo del conmutador normal

Por delante son gemelos: la misma tecla, el mismo marco, la misma serie. La diferencia está detrás y es inequívoca: cuatro bornes en el cruce, tres en el conmutador. En muchas series el cruce lleva impreso un símbolo de dos líneas que se tachan formando una X, o las siglas CR.

Si te encuentras un mecanismo de cuatro bornes desmontado y no sabes si es un cruce o un doble, usa el comprobador de continuidad. En un cruce, con la tecla en una posición hay continuidad entre el borne superior izquierdo y el inferior izquierdo; al cambiar la tecla, esa continuidad salta al inferior derecho. En un interruptor doble los dos circuitos son completamente independientes y no hay forma de cruzarlos.

Ojo también con el conmutador doble, que tiene seis bornes: dos conmutadores independientes en un módulo. No sirve como cruce por mucho que se le parezca en la ficha.

Criterios de compra

Conmutadores de cruce de las series habituales. Verifica en la descripción que la ficha indique cuatro bornes: es la única forma de estar seguro de que no te envían un conmutador simple.

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Cuándo el cruce no compensa

Añadir un tercer punto de mando a una conmutada ya montada es sencillo sobre el papel: cortas uno de los hilos viajeros en la caja donde vaya el nuevo mecanismo y conectas los cuatro extremos al cruce. El problema aparece cuando esa caja no existe todavía. Llevar cuatro hilos hasta un punto nuevo significa rozar pared, tubo, caja, yeso y pintura: un trabajo que difícilmente baja de varios cientos de euros en mano de obra y que deja la habitación inutilizada un par de días.

Cuando ese es el escenario, la alternativa inalámbrica gana por goleada. Un micromódulo con entradas de pulsador escondido en la caja de derivación más un pulsador de radio pegado a la pared resuelve el tercer punto de mando sin tocar un solo ladrillo, y el conjunto se mueve en la franja de los 25-50 €. Lo desarrollamos en conmutada sin cables.

La otra alternativa clásica, sobre todo si vas a necesitar cinco o seis puntos, es cambiar de filosofía y montar un telerruptor en el cuadro gobernado por pulsadores. Con un solo hilo de mando en paralelo puedes poner los pulsadores que quieras, y añadir uno más es cuestión de derivar del mismo hilo. Es lo que se hace en escaleras de comunidad y pasillos de oficina.

Si vas a montar la conmutada entera, los packs con dos conmutadores y un cruce de la misma serie ahorran unos euros y garantizan que las teclas hagan juego.

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Errores que dejan el pasillo a oscuras

El más común es conectar el cruce como si fuera un conmutador, metiendo la fase en uno de sus bornes. El cruce no tiene común: en cuanto le llevas fase directa a un borne de paso, el circuito deja de comportarse como debe y en algunas posiciones puedes llegar a poner tensión permanente en el retorno de la lámpara.

El segundo es cruzar los pares. Los dos bornes de un lado son la entrada y los dos del otro la salida. Si conectas una entrada y una salida en el mismo lado, el mecanismo funcionará en unas combinaciones y en otras no, que es el síntoma más desconcertante de todos. Con el mecanismo fuera de la caja y el comprobador de continuidad se identifica en dos minutos.

El tercero es sobrecargar la caja: cuatro hilos rígidos de 1,5 mm² mal doblados empujan el mecanismo hacia fuera y acaban desenganchando las garras del yeso. Recorta el sobrante, deja curvas amplias y aprieta sobre el cobre, nunca sobre el aislante.

Y lo esencial: antes de abrir nada, corta el IGA del cuadro y verifica con un buscapolos o un comprobador bipolar que no queda tensión. En un circuito conmutado con cruce hay hilos que pueden seguir con potencial según la posición de los mecanismos, así que no te fíes de haber bajado solo el magnetotérmico del alumbrado si la instalación es antigua y no está bien identificada.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos cruces puedo poner en el mismo circuito?

Eléctricamente no hay límite: cada uno invierte el estado y el circuito sigue funcionando. En la práctica, a partir de cuatro o cinco puntos de mando el cableado se vuelve caro y enredado, y compensa más un telerruptor con pulsadores.

¿Vale un conmutador de cruce para gobernar dos luces distintas?

No. Para eso necesitas un conmutador doble, que son dos mecanismos independientes de tres bornes en un solo módulo. El cruce trabaja siempre sobre un único circuito.

¿Puedo montar la conmutada con el cruce en un extremo?

No funciona. El cruce carece de borne común, así que no hay dónde conectar la fase ni el retorno. Los extremos son siempre conmutadores; el cruce va obligatoriamente en medio del recorrido de los dos hilos viajeros.

¿Existe el cruce en formato inteligente?

Como mecanismo de pared conectado, prácticamente no. La domótica resuelve los puntos múltiples de otra forma: un micromódulo con varias entradas de pulsador, o varios interruptores inteligentes vinculados por escena en la app. Lo verás en la página del conmutador WiFi.

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