Curva B, C o D: cómo elegir la del magnetotérmico
La letra que precede al número en el frontal de un automático —C16, B10, D25— no es un código de fabricante ni una versión. Define en qué momento actúa la mitad magnética del aparato, y es la diferencia entre un circuito que funciona y uno que dispara cada vez que arranca un motor. Esta guía explica los tres tipos, cuándo se usa cada uno y cómo comprobar la elección antes de cambiar nada en el cuadro.
Qué necesitas
Para decidir la curva basta con papel y los datos de la instalación. Para cambiar físicamente el automático hacen falta, además: destornillador de punta plana aislado de 1000 V (normalmente de 3,5 y 5,5 mm), un comprobador de ausencia de tensión, una linterna y el automático de repuesto con la intensidad, la curva y el poder de corte correctos. Si vas a rehacer la fila, añade peine de conexión de la misma marca y una llave dinamométrica o un destornillador de par para respetar el apriete indicado por el fabricante.
Comprobadores de tensión y detectores de dos polos: la herramienta que convierte «creo que está sin tensión» en «está sin tensión». No trabajes en el cuadro sin uno.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoAntes de tocar el cuadro
Corta el IGA y, si vas a manipular la cabecera, también el interruptor de control de potencia o el seccionador previo. Después verifica la ausencia de tensión con un comprobador bipolar en cada borne sobre el que vayas a trabajar, comprobando antes y después que el aparato funciona sobre una fuente conocida. Señaliza el cuadro para que nadie rearme mientras estás dentro. Ten presente que la cabecera —la parte que viene del contador— sigue con tensión aunque el IGA esté abierto.
Y la advertencia legal, que no es un formalismo: en España, modificar la instalación fija corresponde a un instalador autorizado, y determinadas actuaciones requieren certificado. Sustituir un automático averiado por otro idéntico es una operación de mantenimiento; cambiar curvas, intensidades o repartos de circuitos es modificar la instalación. Repasa las precauciones generales en la guía de seguridad en trabajos eléctricos.
Los tres umbrales, en múltiplos de la intensidad nominal
La parte térmica del automático es idéntica en las tres curvas: la lámina bimetálica se comporta igual y protege el cable frente a sobrecargas con los mismos tiempos. Lo que cambia es el disparo magnético instantáneo, expresado como múltiplo de la intensidad nominal (In):
| Curva | Disparo magnético | Ejemplo con In = 16 A | Uso típico |
|---|---|---|---|
| B | 3 a 5 × In | 48 a 80 A | Cargas resistivas, líneas largas, generación |
| C | 5 a 10 × In | 80 a 160 A | Vivienda y comercio en general |
| D | 10 a 20 × In | 160 a 320 A | Motores, transformadores, soldadura |
El rango existe porque la norma UNE-EN 60898-1 fija una banda, no un valor exacto: el fabricante garantiza que por debajo del límite inferior el aparato no dispara instantáneamente y que por encima del superior sí lo hace. Entre ambos, depende del ejemplar. Para dimensionar siempre se usa el límite superior si quieres asegurar que dispara, y el inferior si quieres asegurar que no lo hace de forma indebida.
Existen también curvas Z (2-3 × In) para electrónica sensible y MA para arranque de motores en cuadros industriales, pero no las verás en material doméstico.
Paso 1: identifica el tipo de carga del circuito
Si la carga es resistiva pura —alumbrado incandescente antiguo, radiadores, termos, hornos— no genera picos de arranque y cualquier curva sirve. Si hay motores —lavadora, lavavajillas, aire acondicionado, bomba, extractor, aspirador enchufado— hay picos de tres a ocho veces la corriente nominal durante décimas de segundo. Si hay electrónica con fuente conmutada —drivers LED, inducción, ordenadores, cargadores— hay picos muy breves pero muy altos al conectar, por la carga de los condensadores de entrada.
De ahí sale la respuesta por defecto en vivienda: curva C. Absorbe los arranques de electrodomésticos y los picos de conexión de los LED sin perder capacidad de corte rápido, y es lo que llevan casi todos los circuitos de una casa española, del C1 de alumbrado al C3 de cocina. Las intensidades que acompañan a cada circuito están en la ficha del automático de 20 A y en el resto de fichas por amperaje.
Paso 2: comprueba la longitud de la línea
Este es el cálculo que casi nadie hace y el que justifica de verdad la curva B. Para que un cortocircuito al final de una línea se corte de forma instantánea, la corriente de defecto en ese punto tiene que superar el umbral magnético del automático. Y esa corriente cae con la longitud, porque la resistencia del propio cable la limita.
Un ejemplo con números. Línea de 1,5 mm² y 60 m de recorrido, cobre. La resistencia de ida y vuelta ronda 1,44 Ω, y con el factor de 0,8 que se aplica habitualmente a la tensión en cálculo de cortocircuito mínimo:
Icc ≈ 0,8 × 230 V ÷ 1,44 Ω ≈ 128 A
Con un C10, cuyo umbral superior está en 100 A, el corte instantáneo está garantizado. Con un C16, cuyo umbral llega a 160 A, no: el defecto quedaría por debajo y tendría que actuar el bimetálico, que tarda segundos. Un B16, con umbral máximo de 80 A, sí corta. Ahí tienes el criterio: tiradas largas con sección pequeña piden curva B. Es el caso de naves, garajes comunitarios, alumbrado exterior de una parcela o cualquier circuito que se aleje mucho del cuadro.
Paso 3: el caso de la generación fotovoltaica
En una instalación con autoconsumo hay un matiz importante. Un inversor no es la red: ante un cortocircuito aguas abajo no puede entregar corrientes de miles de amperios, sino que su electrónica limita la aportación a aproximadamente 1,1-1,3 veces su corriente nominal y después se desconecta. Si la instalación puede funcionar en isla —con baterías, alimentando cargas esenciales sin red— esa limitación significa que un automático de curva C aguas abajo podría no alcanzar nunca su umbral magnético ante un defecto real.
Por eso en los circuitos alimentados desde inversor en modo aislado, y en los cuadros de continua y alterna asociados a la instalación fotovoltaica, se recurre a curvas B, a intensidades nominales ajustadas y, en algunos casos, a fusibles. Con la instalación conectada a red y trabajando en paralelo el problema no se plantea, porque la red aporta la corriente de defecto.
Automáticos de curva B para líneas largas, alumbrado exterior y circuitos alimentados desde inversor. Comprueba que la ficha indique la curva y no solo la intensidad.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoPaso 4: cuándo la curva D es la correcta
La D existe para cargas cuyo pico de arranque es tan alto y tan largo que las curvas B y C dispararían sistemáticamente: motores asíncronos de cierta potencia con arranque directo, transformadores de aislamiento —cuya corriente de conexión puede alcanzar diez o quince veces la nominal por saturación del núcleo—, equipos de soldadura y bancos de condensadores.
En vivienda no tiene sitio. Montar una D en un circuito doméstico solo consigue elevar el umbral magnético a diez o veinte veces la nominal, lo que retrasa el corte cuando de verdad hay un cortocircuito y complica la coordinación con el resto del cuadro. Si tu compresor de aire acondicionado dispara la curva C, antes de saltar a la D revisa el dimensionado de la línea y el estado del propio compresor; el criterio concreto está en la guía del magnetotérmico para aire acondicionado.
Paso 5: verifica el poder de corte y el resto de datos
La curva no es lo único que tiene que encajar. Comprueba que el poder de corte del aparato (4.500, 6.000 o 10.000 A, dentro de un rectángulo en el frontal) sea igual o superior a la corriente de cortocircuito prevista en ese punto de la instalación, y que la intensidad nominal no supere lo que admite el cable. La guía del poder de corte en kA desarrolla cómo se estima ese valor. Cuando lo tengas todo, el montaje mecánico en el carril es la parte fácil: lo tienes paso a paso en cómo instalar un magnetotérmico.
Errores frecuentes
Cambiar la curva para dejar de tener disparos sin buscar la causa. Pasar de B a C porque el circuito salta puede ser correcto si el motivo son picos de arranque; es un parche si el motivo es una sobrecarga real, porque el bimetálico seguirá actuando igual —la curva no cambia el comportamiento térmico— y estarás enmascarando un problema.
Confundir curva con intensidad. Un B16 y un C16 protegen el cable exactamente igual frente a sobrecargas: los dos dejan pasar 16 A permanentes. Solo difieren en el umbral instantáneo. Si el circuito se queda corto de potencia, la curva no lo arregla.
Subir la intensidad al cambiar la curva. El error clásico: aprovechar el cambio para poner un C25 donde había un C16 sobre 2,5 mm². El automático protege el cable, no el electrodoméstico, y esa sección no admite 25 A permanentes.
Mezclar curvas sin criterio en la misma fila. No es un problema eléctrico, pero complica el mantenimiento: dentro de un año nadie recordará por qué ese polo concreto es una B.
Cuándo llamar a un instalador
Si el cálculo de la corriente de cortocircuito mínima al final de la línea no te sale, si el cuadro tiene aparatos de más de treinta años, si hay que rehacer la distribución de circuitos o si la instalación incluye generación fotovoltaica o punto de recarga, el trabajo corresponde a un instalador autorizado con su medición y su certificado. Cambiar una curva mal elegida cuesta veinte euros; equivocarse en la protección de una línea larga puede costar mucho más.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner una curva C donde había una B?
Solo si la línea es lo bastante corta como para que un cortocircuito en su extremo supere el umbral magnético de la C, que es el doble que el de la B. En un circuito interior de vivienda de 10-20 m no hay problema; en una línea de 60 m con sección pequeña, sí lo hay.
¿La curva afecta al tiempo de disparo por sobrecarga?
No. Las tres curvas comparten el comportamiento térmico normalizado: a 1,13 veces la nominal no deben disparar en una hora y a 1,45 veces deben hacerlo antes de esa hora. La letra solo describe la zona magnética.
¿Qué curva lleva el IGA de una vivienda?
Curva C, como el resto del cuadro. Lo que distingue al general no es la curva sino el corte omnipolar y su intensidad, que se corresponde con el grado de electrificación: 25 A en básica, 40 A en elevada.
¿Sirve la curva para proteger frente a descargas eléctricas?
No, ninguna curva protege a las personas. Esa función es exclusiva del diferencial de 30 mA, que detecta corrientes de fuga a tierra miles de veces menores que las que ve un magnetotérmico.