El REBT en la vivienda: lo esencial que necesitas saber
Cuando alguien te dice que «eso no cumple normativa», casi siempre se refiere al mismo documento: el Reglamento electrotécnico para baja tensión, aprobado por el Real Decreto 842/2002 y desarrollado en una serie de instrucciones técnicas complementarias, las famosas ITC-BT. No es un texto pensado para el propietario de un piso, sino para proyectistas e instaladores, pero cuatro o cinco ideas suyas condicionan por completo lo que puedes hacer en tu casa, cuánto te va a costar una reforma y qué te van a pedir para dar de alta la luz.
Esta guía destila esas ideas. No sustituye al reglamento ni al criterio de un profesional: te da el mapa para entender qué está pasando cuando el electricista habla de grado elevado, de C4 o de boletín.
La instrucción que te importa: ITC-BT-25
De la treintena larga de instrucciones técnicas, la que gobierna el interior de una vivienda es la ITC-BT-25, «Instalaciones interiores en viviendas. Número de circuitos y características». Ahí está definido todo lo que da forma a tu cuadro: cuántas líneas independientes debe haber, qué alimenta cada una, con qué sección de cable y con qué automático. A su alrededor orbitan la ITC-BT-24 (protección contra contactos), la ITC-BT-26 (prescripciones generales), la ITC-BT-27 (locales que contienen bañera o ducha, la de los volúmenes del baño) y la ITC-BT-19 con las caídas de tensión admisibles.
Grado de electrificación: básico o elevado
Toda vivienda se clasifica en uno de dos grados, y esa clasificación arrastra el resto del diseño.
- Electrificación básica: 5.750 W
Es la previsión mínima de carga para una vivienda, calculada a 230 V con un factor de simultaneidad. Cubre los cinco circuitos independientes clásicos: alumbrado, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora-lavavajillas-termo, y tomas de baño y auxiliares de cocina.
- Electrificación elevada: 9.200 W
Obligatoria cuando la vivienda supera determinada superficie útil, cuando hay previsión de aire acondicionado o calefacción eléctrica, cuando se instala secadora o sistemas de automatización, o cuando el usuario quiere contratar más potencia. Añade circuitos adicionales, cada uno con su protección propia.
Ojo con una confusión habitual: el grado de electrificación no es la potencia que contratas con la comercializadora. Es la capacidad para la que está diseñada y ejecutada la instalación. Puedes tener una vivienda de grado elevado y contratar 4,6 kW porque vives solo; lo que no puedes es contratar 9,2 kW sobre una instalación dimensionada como básica.
Los circuitos obligatorios y sus protecciones
La clave del diseño es que cada circuito va protegido por su propio magnetotérmico, dimensionado en pareja con la sección del conductor. La correspondencia es fija y la desarrollamos entera en la guía de secciones de cable por circuito: alumbrado con 1,5 mm² y 10 A, tomas generales con 2,5 mm² y 16 A, cocina y horno con 6 mm² y 25 A, lavadora, lavavajillas y termo con 4 mm² y 20 A, y baño más auxiliares de cocina con 2,5 mm² y 16 A.
Por encima de todos ellos, el cuadro general de mando y protección debe llevar como mínimo:
Un interruptor general automático (IGA) de corte omnipolar, que permite dejar toda la vivienda sin tensión de golpe y protege la línea general. Es la palanca que vas a bajar cada vez que trabajes en la instalación; su papel está detallado en la ficha del interruptor general automático.
Al menos un interruptor diferencial de 30 mA, que es el que protege a las personas frente a contactos indirectos. En electrificación elevada se exige más de uno, repartiendo los circuitos, precisamente para que un defecto en la lavadora no deje la casa entera a oscuras. Los 30 mA no son un capricho: por debajo de ese umbral, una corriente que atraviese el cuerpo humano no llega al rango de la fibrilación ventricular en los tiempos de disparo del aparato.
Los magnetotérmicos de cada circuito, y la conexión al sistema de puesta a tierra de la vivienda, sin el cual el diferencial no puede hacer su trabajo frente a contactos indirectos.
Además, el ICP o su equivalente en los contadores actuales controla que no superes la potencia contratada. En los equipos de medida telegestionados esa función la asume el propio contador por software, y por eso muchos cuadros modernos ya no tienen ICP físico.
Si vas a renovar el cuadro, empieza por la envolvente: cajas de superficie o empotrar de 12 a 24 módulos con carril DIN, tapa precintable y espacio de reserva para futuras ampliaciones.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoQué es el boletín eléctrico y cuándo te lo van a pedir
El certificado de instalación eléctrica —lo que todo el mundo llama boletín— es el documento que emite un instalador autorizado, con su número de registro, declarando que la instalación cumple el reglamento. Se registra ante el organismo competente de tu comunidad autónoma y es el papel que la distribuidora exige para dar de alta el suministro.
Te lo van a pedir en cuatro situaciones típicas: al dar de alta la luz en una vivienda que llevaba años sin suministro, al aumentar la potencia contratada por encima de lo que soporta la instalación existente, tras una reforma que modifique la instalación fija, y en viviendas cuyo certificado tenga una antigüedad considerable (el criterio varía según comunidad, pero la referencia habitual son unas dos décadas). También en las inspecciones periódicas obligatorias de determinadas instalaciones.
Aquí llega el punto que más gente se salta: modificar la instalación fija exige instalador autorizado. Cambiar un mecanismo por otro en la misma caja es mantenimiento y lo puedes hacer tú si cortas el IGA y verificas ausencia de tensión. Tirar una línea nueva, mover un punto de luz, ampliar un circuito, cambiar el cuadro o añadir protecciones no lo es. Y no se trata solo del riesgo inmediato: una instalación tocada sin certificado puede darte un problema con el seguro del hogar si hay un siniestro eléctrico.
El baño, el caso especial que más se incumple
La ITC-BT-27 divide el cuarto de baño en volúmenes concéntricos alrededor de la bañera y de la ducha, y en cada uno limita qué material se puede instalar y con qué grado de protección IP. En los volúmenes más cercanos al agua no caben mecanismos de accionamiento ni bases de enchufe ordinarias; el interruptor de la luz se coloca fuera, y las tomas del baño pertenecen al circuito C5 con su protección diferencial. Todo el metal accesible —tuberías, estructuras— debe estar unido por una conexión equipotencial suplementaria. Es la razón por la que colocar un enchufe junto a la mampara «para la depiladora» es un error de bulto.
Alturas, distancias y otras cotas
El reglamento fija criterios de accesibilidad y seguridad, pero no una tabla cerrada de centímetros para cada mecanismo doméstico: esa cota la concreta el proyecto o el instalador. Lo que sí existe es una práctica consolidada, coherente con la accesibilidad universal, que puedes consultar en la guía sobre la altura de los interruptores. La misma lógica se aplica al cuadro, que se sitúa a una altura manipulable de pie y fuera del alcance de los niños.
Protección contra sobretensiones: los descargadores tipo 2 en carril DIN se han vuelto un elemento habitual del cuadro moderno para proteger la electrónica de la vivienda frente a transitorios de red y rayo.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoErrores frecuentes al interpretar el reglamento
Creer que el REBT es retroactivo: una instalación ejecutada legalmente bajo el reglamento de 1973 no es ilegal hoy, pero en cuanto la reformas debe adaptarse al vigente. Pensar que subir la potencia contratada es solo una llamada a la comercializadora, cuando puede requerir adecuar el cuadro y el certificado. Suponer que basta un diferencial para toda la casa en una vivienda de grado elevado. Y confundir la protección de personas (diferencial de 30 mA) con la protección contra incendios (300 mA), sustituyendo uno por otro para que deje de saltar.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto caduca el boletín eléctrico de una vivienda?
El certificado no caduca por sí solo, pero las distribuidoras suelen exigir uno nuevo cuando el existente supera cierta antigüedad —la referencia habitual son unos veinte años— o cuando cambian las condiciones del suministro. El criterio concreto depende de tu comunidad autónoma.
¿Puedo cambiar yo un magnetotérmico del cuadro?
Estás sustituyendo un elemento de protección de la instalación fija, así que lo correcto es que lo haga un instalador autorizado. Además, hacerlo mal es peligroso: si eliges mal el calibre dejas un cable sin protección, y trabajar en el cuadro implica bornes que siguen con tensión aguas arriba del IGA.
¿Qué diferencia hay entre el ICP y el IGA?
El ICP limita la potencia que consumes a la contratada y pertenece al ámbito de la compañía; el IGA protege tu instalación y te permite cortar toda la vivienda. En los contadores telegestionados actuales el control de potencia lo hace el propio contador y el ICP físico desaparece.
¿Es obligatorio el protector contra sobretensiones?
Depende del tipo de instalación y de su emplazamiento; el reglamento lo exige en determinados supuestos y lo recomienda en muchos otros. En vivienda con electrónica sensible o en zonas con tormentas frecuentes, es una de las mejores relaciones entre coste y riesgo evitado.