Relé WiFi: el aparato visto como dispositivo de red
Un relé WiFi es un contacto eléctrico con dirección IP. Esa doble naturaleza es lo que hace que se compre mal: la gente mira la parte de radio —la app, el asistente de voz, las escenas— y se olvida de que al otro lado hay unos contactos de plata que tienen que abrir y cerrar una carga real durante años. Aquí vamos a mirar las dos caras, empezando por la que decide si el aparato va a durar.
Carril DIN o caja: no es solo una cuestión de sitio
El formato condiciona todo lo demás. Un relé de carril DIN ocupa uno o dos módulos de 17,5 mm en el cuadro, se alimenta de la misma pletina que el resto de protecciones y trabaja en un armario ventilado con espacio de sobra. Un relé de caja mide unos 40 mm de lado y vive encerrado detrás de un mecanismo o dentro de un plafón.
Las diferencias prácticas son cuatro. La primera es la disipación: en el cuadro, un relé que maneje 10 A de forma continua evacua calor sin problemas; en una caja empotrada cerrada, ese mismo relé sube 15 °C sobre el ambiente y envejece antes. La segunda es el mantenimiento, obvio a favor del carril. La tercera es la accesibilidad de los circuitos: en el cuadro tienes las salidas de cada circuito en fila, con lo que domotizar «toda la iluminación del pasillo» son dos tornillos. Y la cuarta es la cobertura WiFi, que en un cuadro metálico empotrado en un hueco de escalera puede ser desastrosa: mide la señal en el interior del armario cerrado antes de decidir.
Si lo que necesitas es esconder el aparato detrás del mecanismo y tu duda es de milímetros, eso lo tratamos aparte en la página del micromódulo para interruptor, con las medidas de caja y las entradas de pulsador.
Contacto seco frente a salida conmutada
Esta distinción se salta en casi todas las fichas de producto y es la que provoca más devoluciones.
Un relé con salida conmutada —lo normal en los módulos de iluminación— trae la fase puenteada internamente desde su propia alimentación hasta el común del contacto. Le das 230 V y en la salida O aparecen 230 V cuando cierra. Perfecto para una lámpara. Inútil, y peligroso, para una caldera.
Un relé de contacto seco (o libre de potencial) deja los dos bornes del contacto completamente aislados de su alimentación. El módulo se alimenta a 230 V por un lado y por el otro cierra un circuito ajeno, que puede ser de 24 V, de 12 V o de una tensión que no conoces. Es lo que exige el termostato de una caldera de gas, la entrada de un motor de portón, un timbre de 12 V o la orden de arranque de una bomba con su propio contactor. Meter 230 V en la entrada de termostato de una caldera es la forma más rápida y más cara de destruir su placa.
Algunos módulos son conmutados de fábrica pero pueden convertirse en contacto seco quitando un puente interno o cortando una pista prevista para ello; el fabricante lo documenta. Si en la ficha no aparece la expresión «contacto libre de potencial» o «dry contact», da por hecho que la salida lleva fase.
Cargas inductivas: por qué los 16 A no son 16 A
La cifra grande de la caja se mide con carga resistiva: una estufa, un termo, una resistencia. Ahí la corriente y la tensión van en fase y el contacto abre en un momento cómodo. Con una carga inductiva —motor, transformador, contactor, fluorescencia con reactancia— pasan dos cosas desagradables:
- Corriente de arranque
Un motor pide entre 5 y 8 veces su corriente nominal durante los primeros ciclos. Una bomba de 750 W que consume 3,5 A en régimen pide 20-25 A durante 200 ms. Cada cierre suelda un poquito los contactos.
- Arco de apertura
La inductancia se opone a que la corriente cese y mantiene un arco entre los contactos al separarse. Ese arco erosiona la plata. Es la razón de que la vida eléctrica de un relé caiga de 100.000 maniobras a 20.000 o menos con carga inductiva.
- Fuentes LED con condensador de entrada
Menos evidente pero muy real: un driver LED presenta un condensador descargado en el instante del cierre y absorbe un pico de decenas de amperios durante microsegundos. Veinte downlights en el mismo relé lo castigan más que un radiador de 2.000 W.
La regla práctica del oficio: para carga inductiva, no pases del 40-50 % de la corriente nominal declarada. Y si la carga es seria —un motor trifásico, una bomba de piscina, un compresor—, el relé no debe accionarla directamente: debe accionar la bobina de un contactor que sí esté dimensionado para eso. El relé maniobra; el contactor corta. Ese esquema es exactamente el mismo que se usa con el telerruptor de toda la vida y cuesta 15 € más.
Relés WiFi de uno y dos canales. Esta búsqueda muestra tanto los formatos de caja como los de carril DIN, con sus amperajes declarados en la ficha.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoControl local: lo que separa un juguete de una herramienta
Un relé que solo obedece a la nube del fabricante tiene tres problemas: deja de responder desde el móvil cuando cae internet, mete 300-800 ms de latencia en cada orden y depende de que una empresa siga pagando servidores dentro de cinco años. Los modelos que exponen control local resuelven los tres. Hay tres vías, de menos a más integración:
API HTTP local. El módulo levanta un pequeño servidor web en su IP. Una petición del tipo /relay/0?turn=toggle conmuta el contacto en menos de 50 ms. No necesitas nada más que estar en la misma red: funciona desde un script, desde un botón de tu panel o desde el navegador.
MQTT. El módulo se conecta a un broker que tienes tú (Mosquitto es el habitual) y publica su estado y su consumo en topics. Cualquier sistema suscrito se entera al instante. Es el mecanismo que hace que veinte relés de marcas distintas se comporten como un solo sistema coherente, y el que permite que las automatizaciones sigan corriendo con el router sin salida a internet.
Firmware alternativo. Tasmota y ESPHome sustituyen el software de fábrica en los módulos basados en ESP8266 y ESP32. Ganas control total, integración limpia y calibración de la medida de consumo; pierdes la garantía y la app del fabricante. Es la ruta habitual para escapar de la plataforma Tuya sin tirar el hardware.
Si vas a montar automatizaciones de verdad —que la luz del pasillo se encienda solo por la noche, que el termo funcione en la franja valle— léelas junto a la guía de automatizar las luces de casa, porque el relé es solo la mitad del trabajo.
Potencia, amperios y los números que sí hay que mirar
| Carga | Consumo típico | Relé recomendable |
|---|---|---|
| Punto de luz LED | 10-60 W | Cualquiera de 10 A |
| Motor de persiana | 100-250 W, inductiva | Módulo específico con enclavamiento |
| Termo eléctrico | 1.500-2.200 W, resistiva | 16 A con buena disipación |
| Bomba o compresor | 0,5-2 kW, inductiva | Relé + contactor |
| Caldera (termostato) | Señal de baja tensión | Contacto seco obligatorio |
Y el número que nadie mira: la vida mecánica y eléctrica del relé, que el fabricante declara en maniobras. Un relé de 100.000 maniobras eléctricas parece eterno, pero en un punto de luz de pasillo gobernado por detector de movimiento se hacen 60 u 80 maniobras al día. Son ocho años a ese ritmo, con carga suave. Con una carga inductiva y 20.000 maniobras útiles, año y medio.
Seguridad y normativa
Un relé WiFi va intercalado en la instalación fija y trabaja con 230 V. Antes de abrir cualquier caja o cuadro, corta el IGA y verifica ausencia de tensión en todos los conductores; en un cuadro, recuerda que la entrada del IGA sigue con tensión aunque el resto esté abajo. Montar un módulo en el cuadro implica manipular las salidas de los magnetotérmicos, y eso es intervenir sobre la instalación fija: si no tienes claro cómo se hace, lo hace un instalador autorizado. El relé nunca sustituye a una protección: la línea sigue necesitando su magnetotérmico y su diferencial de 30 mA.
Formato de cuadro: relés y contactores de carril DIN gobernables por WiFi, para centralizar circuitos sin repartir módulos por las paredes.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoPreguntas frecuentes
¿Cuántos relés WiFi aguanta un router doméstico?
Cada uno ocupa una IP y mantiene una conexión abierta. Los routers de operador empiezan a dar problemas por encima de 25-30 clientes. Con más de una decena de puntos, reserva el WiFi para lo importante y pasa el resto a Zigbee.
¿Puedo poner dos relés en el mismo punto de luz?
Para una conmutada, sí, pero cableados con criterio: uno gobierna la carga y el otro trabaja en modo separado como mando. Poner dos relés en serie sobre la misma línea multiplica los puntos de fallo sin ganar nada.
¿Qué pasa si se va la luz y vuelve?
Depende de la configuración de estado inicial, que casi todos permiten elegir: apagado, encendido o restaurar el último estado. Elegir «restaurar» en un termo es sensato; elegirlo en la iluminación exterior significa que la casa se enciende sola a las cuatro de la mañana cuando vuelve el suministro.
¿Cuánto consume en reposo?
Entre 0,3 y 0,8 W. El relé bobinado consume más cuando está cerrado; los relés biestables, que solo gastan en el instante de conmutar, son la excepción y por eso aparecen en los módulos a pila.