Shelly 1: el relé que se esconde detrás del interruptor
Hay un momento incómodo en cualquier proyecto de domótica casera: acabas de gastarte el dinero en un interruptor táctil precioso y descubres que el resto de la casa lleva Simon 27 en marfil. El Shelly 1 nació justo para evitar ese problema. Es un módulo del tamaño de una caja de cerillas que se mete dentro de la caja del mecanismo o en la caja de derivación del techo, no se ve, y convierte cualquier punto de luz en un punto controlable desde el móvil sin tocar ni una tecla de la pared.
Lleva desde 2018 en el mercado y ha sobrevivido a tres generaciones de la marca búlgara Allterco. Eso ya dice algo: en un sector donde los modelos duran nueve meses, el Shelly 1 se ha convertido en la referencia con la que se compara todo lo demás dentro de la familia de los relés WiFi.
Qué es exactamente y para quién tiene sentido
El Shelly 1 es un relé de un canal con WiFi integrado. Recibe alimentación de 230 V (hay variantes que funcionan con 12 o 24-60 V en continua, pensadas para instalaciones de tira LED o caravanas), y su relé conmuta una carga que el fabricante declara en 16 A. Para iluminación eso es enormemente holgado: un circuito de alumbrado doméstico completo va protegido a 10 A y raramente lleva más de 300-400 W colgando.
Lo que lo distingue de un interruptor inteligente de pared es que no sustituye a nada. Se intercala. Tu interruptor mecánico sigue en la pared, sigue funcionando cuando se cae internet y sigue teniendo el mismo aspecto que los otros doce de la casa. El Shelly se coloca detrás y escucha lo que hace ese interruptor a través de una entrada dedicada llamada SW.
Es la opción lógica si estás en alguno de estos supuestos: tienes una serie de mecanismos que te gusta y no piensas cambiarla; alquilas y quieres poder dejarlo todo como estaba; quieres controlar algo que no es una tecla de pared (un extractor, una bomba de riego, un cartel luminoso); o te importa que el sistema siga funcionando sin depender de un servidor ajeno. Si lo que buscas es un mecanismo bonito con luz de cortesía, esto no es para ti: mira mejor los interruptores táctiles inteligentes.
La instalación real, borne a borne
Antes de nada: corta el IGA del cuadro y verifica con un buscapolos o un comprobador que en la caja no queda tensión. Manipular la instalación fija con corriente es la forma más rápida de terminar una tarde de bricolaje en urgencias, y en España cualquier modificación del circuito (llevar un neutro nuevo, por ejemplo) exige un instalador autorizado.
El Shelly 1 tiene cinco bornes de tornillo: L y N para su propia alimentación, SW para la entrada del interruptor físico y I y O para el contacto del relé. El módulo mide poco más de cuatro centímetros de lado y menos de dos de fondo, así que cabe en una caja universal empotrada estándar siempre que el mecanismo no sea de esos que ocupan toda la profundidad. En canaleta de superficie no cabe casi nunca.
El punto que hace tropezar a todo el mundo la primera vez es que el contacto del relé es seco, es decir, libre de potencial: los bornes I y O son simplemente dos extremos de un contacto que se cierra, sin tensión propia. Si quieres que por O salgan 230 V hacia la lámpara —que es lo que necesitas en el 95 % de las instalaciones domésticas— tienes que puentear con un trozo de cable rígido desde el borne L hasta el borne I. Nadie te lo dice en la caja y el esquema impreso es diminuto.
La otra condición obligatoria es el neutro. El Shelly necesita L y N permanentes para alimentarse. En la caja del interruptor de muchas viviendas españolas anteriores a los noventa solo hay fase y retorno, sin azul. Ahí tienes dos salidas: instalarlo en la caja de derivación del techo, donde el neutro sí pasa, o replantearte el enfoque y leer qué opciones hay con un interruptor inteligente sin neutro.
El emparejamiento es sencillo: el módulo levanta su propia red WiFi al arrancar, te conectas a ella desde el móvil, le indicas tu red doméstica de 2,4 GHz y ya aparece en la app. También puedes entrar por navegador a su IP y configurarlo sin instalar nada, que es una de las cosas que más gustan a quien viene de la informática.
El módulo suelto. Se vende individualmente y en packs de tres o cuatro, que es como sale a cuenta si vas a domotizar varios puntos de luz de golpe.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoDónde brilla de verdad
Funciona sin nube y sin app. Esta es la razón principal por la que la gente lo compra. El Shelly expone un servidor web propio, una API REST y MQTT. Puedes integrarlo en Home Assistant, en openHAB o en cualquier cosa que hable HTTP, y todo eso ocurre dentro de tu red. Si mañana el fabricante cierra, tus interruptores siguen encendiendo luces.
Respeta el interruptor físico. La entrada SW admite tanto un interruptor de dos posiciones como un pulsador, y se elige por software. Con la opción de interruptor, la tecla de pared cambia de estado la luz sin importar en qué posición esté; con la de pulsador, se comporta como un telerruptor. Esto último es oro para reconvertir instalaciones antiguas con pulsadores en escalera.
Relé holgado y contacto seco. El mismo defecto de fábrica que te obliga a puentear es una ventaja cuando lo que quieres es gobernar un circuito de otra tensión: la bobina de un contactor, una caldera con entrada de termostato de contacto libre, un portón. Con un interruptor de pared inteligente eso no lo haces.
Temporizadores y detección de estado. Guarda su configuración internamente, así que los apagados automáticos a los X minutos siguen ejecutándose aunque el router esté reiniciándose. Y reporta a la app el estado real del contacto, no el último comando enviado.
Puntos débiles: lo que no te cuentan en la ficha
El contacto seco es una trampa para el novato. Ya lo hemos dicho arriba, pero merece estar aquí: mucha gente monta el módulo, ve que el relé hace clic y no entiende por qué la bombilla no se enciende. El puente L–I no viene hecho, ocupa espacio en una caja que ya va justa y añade un empalme más dentro del mecanismo. Modelos rivales salen de fábrica con la salida ya alimentada.
Seguridad de la versión clásica. El Shelly 1 original es WiFi de 2,4 GHz y su interfaz web local funciona sobre HTTP plano, sin cifrado, y sale de fábrica sin contraseña. Cualquiera que esté en tu red —el portátil del inquilino anterior, un invitado al que diste la clave, un dispositivo comprometido— puede abrir esa página y accionar el relé. Ponle usuario y contraseña en cuanto lo configures y, si te lo tomas en serio, mételo en una VLAN o red de invitados separada. Las generaciones posteriores han mejorado en esto, pero el módulo clásico que aún se vende barato es el que es.
No mide consumo. Enciende y apaga, nada más. Si querías saber cuánto gasta el termo o el radiador que estás controlando, necesitas el hermano con medición o un modelo distinto: lo tratamos en la página de interruptores con medidor de consumo.
Ocupa espacio y calienta un poco. En cajas universales antiguas de fondo corto, con el mecanismo puesto y tres o cuatro cables sobrantes, el ajuste es apretado. Y aunque el consumo en reposo es de menos de un vatio, en verano y con la caja cerrada el módulo trabaja templado. No lo metas junto a un transformador de halógenos.
Cada unidad es un cliente WiFi más. Si tu plan es poner quince, el router del operador va a sufrir. Por encima de veinte o veinticinco dispositivos conectados de forma permanente empiezan las desconexiones raras. A partir de ese volumen conviene valorar una malla Zigbee para el grueso de la casa.
La app tira a técnica. No es fea, pero está pensada por ingenieros: hablar de «entrada SW», «modo detached» o «webhooks» a alguien que solo quiere encender la luz del pasillo genera fricción. Los ecosistemas de Tuya son más amables para el usuario básico.
Alternativas que deberías comparar
Si el precio manda y no te importa depender de una app en la nube, el Sonoff Mini R4 hace prácticamente lo mismo por menos dinero, con la salida ya alimentada y un tamaño similar. La contrapartida es eWeLink. La comparación completa entre las dos plataformas está en Shelly o Sonoff.
Si necesitas dos circuitos en la misma caja o quieres medir potencia, el salto natural es el Shelly Plus 2PM, que además hace de módulo de persiana. Ocupa bastante más, eso sí.
Si lo que quieres es una visión general del formato antes de decidir marca, la página de micromódulos para interruptor explica qué fondo de caja hace falta y cómo se cablean respecto al mecanismo existente. Y si prefieres cambiar la estética de la pared en vez de esconder electrónica, el camino es otro: interruptores inteligentes de pared completos.
Packs de varias unidades. Comprar tres o cuatro de golpe suele bajar bastante el precio por punto de luz respecto a la unidad suelta.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoVeredicto: a quién se lo recomendaría
El Shelly 1 sigue siendo la compra más sensata para quien quiere domótica que no dependa de nadie, tiene neutro accesible y no piensa cambiar sus mecanismos. Se mueve en una franja de precio muy contenida por unidad, más aún en pack, y a cambio te da control local, integración con cualquier sistema serio y un relé sobrado para iluminación.
No lo compres si buscas enchufar y olvidarte con dos toques en el móvil, si tu caja de mecanismo es de las estrechas de antaño o si en el punto de luz no hay neutro y no estás dispuesto a subirte al techo. Y si lo compras, lo primero que debes hacer antes de cerrar la caja es ponerle contraseña a la interfaz web y comprobar que el puente entre L e I está bien apretado.
Preguntas frecuentes
¿El Shelly 1 necesita neutro?
Sí. Necesita fase y neutro permanentes para alimentar su electrónica. Si en la caja del interruptor solo hay dos cables, la alternativa es instalarlo en la caja de derivación del techo, donde el neutro sí está presente, o elegir un dispositivo diseñado para trabajar sin él.
¿Puedo usarlo en una conmutada de dos puntos?
Sí, pero cambiando el enfoque: en lugar de mantener los dos conmutadores gobernando la lámpara, ambos pasan a ser señales que entran al Shelly. La forma habitual es dejar el módulo en el techo alimentado y llevar las entradas de pulsador. Lo explicamos con esquemas en la guía de conmutada sin cables.
¿Funciona si se cae internet?
El interruptor de la pared funciona siempre. Dentro de casa, además, el módulo sigue respondiendo a la app y a Home Assistant porque el control es local. Lo que pierdes sin internet es el acceso desde fuera y los comandos de voz que pasan por la nube del asistente.
¿Merece la pena frente a las generaciones más nuevas?
Las versiones posteriores han reducido el tamaño de forma notable y han mejorado la seguridad y la configuración por Bluetooth. Si tu caja va justa de fondo o te preocupa el cifrado, compensa pagar la diferencia. Si solo quieres un relé barato y fiable en el techo, el clásico cumple.