Detector de movimiento WiFi: el sensor que no enciende nada (y por qué eso es bueno)
Conviene empezar deshaciendo una confusión que provoca muchas devoluciones. Un detector de movimiento clásico corta la fase que va a la lámpara: es un interruptor automático. Un detector de movimiento WiFi o Zigbee, en cambio, casi nunca lleva potencia: publica un mensaje —«hay movimiento»— y es tu sistema domótico quien decide qué hacer con esa información. Puede encender una luz, sí, pero también mandarte una notificación al móvil, activar la alarma o poner en marcha el extractor del baño.
Esa separación entre el sensor y la carga es exactamente lo que lo hace interesante. Un único sensor pegado en el pasillo puede encender tres puntos de luz distintos según la hora, atenuar al 10 % de madrugada y no hacer nada si el modo «casa vacía» está activo. Ningún detector cableado hace eso. La contrapartida es que necesitas una infraestructura detrás.
WiFi, Zigbee o mmWave: tres bichos distintos
Sensor PIR a pilas por Zigbee. El formato más extendido, entre 8 y 25 €. Un Aqara Motion Sensor, un Sonoff SNZB-03 o cualquiera de sus clones. Funciona con una pila CR2450 o CR2032 que dura de uno a dos años, se pega con cinta de doble cara en una esquina y habla con un hub Zigbee. Consumo en reposo prácticamente nulo y latencia de menos de un segundo. Su limitación: casi todos tienen un tiempo muerto tras cada disparo (30-60 s en los baratos, configurable en los buenos) durante el cual no vuelven a informar, para no gastar pila. Eso significa que si sales de la habitación y entras a los diez segundos, el sistema puede no enterarse.
Sensor PIR WiFi a pilas. Menos recomendable de lo que parece. El módulo WiFi consume mucho más que uno Zigbee, así que el aparato duerme la mayor parte del tiempo y tarda uno o dos segundos en despertar y conectarse al router antes de poder avisar. Para encender una luz al entrar, ese retraso se nota y molesta. Como sensor de aviso remoto —«alguien ha entrado en el trastero»— cumple perfectamente.
Sensor mmWave de 24 o 60 GHz alimentado por USB. La categoría que ha cambiado el panorama. No detecta movimiento, detecta presencia: capta el micromovimiento del pecho al respirar, así que sabe que sigues en el sofá aunque lleves media hora sin moverte. Los hay con detección por zonas y por distancia. Cuestan entre 15 y 40 €, necesitan alimentación permanente (5 V por USB) y exigen paciencia en el ajuste, porque la onda atraviesa tabiques finos y puede detectar a quien pasa por el pasillo o al vecino del otro lado. La tecnología está explicada a fondo en detector de presencia.
Sensores de movimiento Zigbee y WiFi para automatizaciones. Comprueba si el modelo necesita hub propio o funciona con el que ya tienes.
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- Protocolo y hub
WiFi va directo al router y no necesita nada más, pero cada sensor ocupa una IP y muchos routers de operador empiezan a fallar por encima de 25-30 clientes. Zigbee necesita un coordinador (un hub del fabricante, un Sonoff ZBDongle o el integrado en un altavoz compatible), a cambio consume menos y forma malla. Lo desarrollamos en la comparativa de Zigbee frente a WiFi.
- Tiempo muerto entre detecciones
Es el dato que más afecta al uso diario y casi nunca aparece en la ficha. Los sensores de gama alta permiten bajarlo a 5-10 s; los baratos lo tienen fijo en 60 s y hacen que la luz se apague y no vuelva cuando entras de nuevo.
- Sensor de luminosidad integrado
Muchos incluyen medición de lux, lo que te permite condicionar la automatización: «enciende solo si hay menos de 30 lux». Sin ese dato tienes que resolverlo por hora del día, que es peor.
- Control local o dependencia de la nube
Un sensor que solo funciona contra el servidor del fabricante deja de disparar automatismos si cae internet. Los que exponen Zigbee estándar o MQTT siguen operativos dentro de casa aunque el router no tenga salida.
- Tipo de pila y duración real
Las CR2450 se encuentran en cualquier sitio; las CR123A son más caras. Cuenta con uno o dos años en Zigbee y con bastante menos en WiFi. Diez sensores implican cambiar pila cada pocas semanas si eliges mal.
- Montaje y ángulo
Los sensores de pila suelen traer una base magnética orientable. Colócalos a 2-2,2 m, transversales al paso y nunca mirando a un radiador, a una ventana con sol de tarde o a la salida del aire acondicionado.
Qué pones al otro lado
El sensor solo es la mitad del sistema. Para que se encienda una luz necesitas un actuador: una bombilla inteligente, un relé WiFi detrás del mecanismo o un interruptor WiFi en la pared. La regla práctica es que el actuador debe estar en el mismo protocolo o al menos en el mismo sistema que el sensor, porque una automatización que atraviesa dos nubes distintas acumula un retardo de uno a tres segundos que arruina la experiencia: caminas por el pasillo y la luz se enciende cuando ya has llegado al final.
Si todo el conjunto está en local —Zigbee con hub propio o Home Assistant— la respuesta baja de los 300 ms y resulta indistinguible de un detector cableado. Ese es el objetivo que hay que perseguir, y es la razón por la que la gente que se toma en serio la automatización acaba montando un coordinador propio en vez de encadenar rutinas de asistente de voz. El planteamiento general está en automatizar las luces de casa.
Sensores mmWave de presencia alimentados por USB, para saber si una habitación está realmente ocupada y no solo si alguien acaba de cruzarla.
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Si lo único que quieres es que se encienda la luz del garaje al entrar y no tienes ni piensas tener sistema domótico, un sensor conectado es la vía complicada: dependes de una app, de una pila, del router y de la nube de alguien para hacer algo que un detector de movimiento convencional resuelve con tres cables y sin mantenimiento.
Tampoco es la opción para una comunidad de vecinos, un local comercial o cualquier instalación donde el fallo tenga consecuencias. Ahí manda el material cableado: un detector de techo o un mecanismo con sensor con su llave de tres posiciones, que sigue funcionando cuando no hay internet ni queda nadie que sepa la contraseña de la app.
Un apunte de instalación: si vas a montar un relé detrás del mecanismo, la manipulación de la instalación fija exige cortar el IGA, verificar ausencia de tensión y, en caso de modificar circuitos, contar con un instalador autorizado. Los sensores a pilas, en cambio, se pegan y listo, que es justo su gracia en un piso de alquiler.
Preguntas frecuentes
¿Un detector de movimiento WiFi enciende la luz por sí solo?
No. Salvo modelos concretos que integran relé, estos sensores solo informan de que hay movimiento. Para que se encienda algo necesitas un actuador —bombilla, relé o interruptor inteligente— y una automatización que los relacione.
¿Cuánto dura la pila?
Entre uno y dos años en los Zigbee con pila CR2450, bastante menos en los WiFi, que consumen más al conectarse. Un sensor en un pasillo muy transitado gasta más que uno en un trastero, porque despierta más veces.
¿Por qué la luz tarda en encenderse?
Por la cadena: el sensor tarda en despertar y conectarse, el mensaje viaja a la nube y vuelve, y el actuador reacciona. En WiFi con automatización en la nube es normal 1-3 s. Con Zigbee y control local baja por debajo de medio segundo.
¿Sirven para vigilancia?
Como aviso, sí: te llega una notificación al móvil si detectan movimiento con la casa en modo ausente. Como sistema de seguridad, no: no están certificados como equipos de alarma, dependen de tu WiFi y no hay verificación de la señal.