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Shelly o Sonoff: qué cambia de verdad entre las dos marcas

Llevas media hora con el mecanismo desmontado, el marco encima de la mesa y una duda tonta: caben los dos, valen para lo mismo, pero uno cuesta el doble que el otro. Shelly y Sonoff son las dos marcas que se reparten el mercado del control de iluminación barato en España, y aunque los catálogos se solapan, la filosofía de cada una es distinta desde la raíz. Una vende autonomía; la otra vende volumen.

Shelly es la marca de la búlgara Allterco. Sonoff pertenece a la china Itead. Las dos llevan casi una década vendiendo dispositivos basados en chips ESP, las dos han saltado de WiFi a Zigbee y las dos aparecen en cualquier búsqueda de relé WiFi. La diferencia está en qué te dejan hacer con el aparato una vez lo tienes en la mano.

AspectoShellySonoff
Formato dominanteMicromódulo para caja de mecanismo o de derivaciónMicromódulo (MINI), módulo en línea (Basic) y mecanismo de pared (serie TX)
Control sin internetServidor web propio, API HTTP y MQTT de fábricaModo LAN parcial en eWeLink; API local solo en modo DIY y según modelo
AppShelly Smart Control (opcional)eWeLink (prácticamente obligatoria para configurar)
Precio orientativo por puntoFranja alta: unos 20-30 €Franja baja: unos 10-18 €
Firmware alternativoPoco necesario; el oficial ya es abiertoTasmota o ESPHome, soldando y según revisión de hardware

Formato: dónde va a vivir el aparato

Shelly ha apostado casi todo al micromódulo. Sus relés son cubos de poco más de 4 cm de lado y menos de 2 cm de fondo, pensados para desaparecer detrás de un interruptor o dentro de la caja de derivación del techo. La generación Mini reduce todavía más el volumen y, en la práctica, entra en cualquier caja universal española de 60 mm que tenga un fondo decente. Eso te permite conservar tus mecanismos: si tienes una serie Simon o Niessen bien puesta, no la tocas.

Sonoff juega en tres tableros. El MINI es su respuesta directa al micromódulo de Shelly, con un cuerpo cuadrado de tamaño parecido. El Basic es un módulo alargado pensado para intercalar en el cable de una lámpara o un aparato: útil sobre una regleta o dentro de una luminaria, imposible de meter en una caja de mecanismo. Y la serie TX es un interruptor táctil de pared completo, con cristal y retroiluminación, que sustituye al mecanismo. Shelly no compite ahí. Si lo que buscas es un mecanismo entero y no un módulo escondido, Sonoff tiene producto y Shelly te obliga a combinar su relé con el interruptor que ya tienes.

Control local: el punto donde se separan de verdad

Un Shelly recién alimentado levanta su propio punto de acceso WiFi y, en cuanto lo metes en tu red, expone una página web en su IP. Desde esa página lo configuras entero, sin cuenta, sin nube y sin app. Además habla HTTP y MQTT de fábrica, así que Home Assistant, openHAB o Node-RED lo detectan sin intermediarios. Si mañana Allterco cierra, el aparato sigue funcionando dentro de tu casa.

Sonoff parte del modelo contrario: el dispositivo se empareja contra los servidores de eWeLink y la app es la puerta de entrada. Itead ha ido añadiendo un modo LAN que mantiene el control desde el móvil cuando internet se cae, y un modo DIY que abre una API local en algunos modelos, pero ninguno de los dos tiene la profundidad del servidor web de Shelly. Si tu escenario incluye una automatización que debe dispararse a las tres de la mañana con el router de la operadora reiniciándose, esa diferencia deja de ser teórica.

Micromódulos Shelly. Esta búsqueda recoge los relés y medidores de la marca disponibles ahora mismo, incluidas las versiones Mini de menor tamaño.

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Firmware alternativo: la carta que juega Sonoff

Buena parte de la fama de Sonoff entre los aficionados viene de que sus placas montan chips ESP8266 o ESP32 con los contactos de programación accesibles. Soldando cuatro cables y con un adaptador USB-serie puedes sustituir el firmware de fábrica por Tasmota o ESPHome, y a partir de ahí el aparato deja de mirar a China y pasa a hablar MQTT contra tu servidor. Es un camino trillado y bien documentado.

Dos matices honestos. El primero: cada revisión de hardware cambia algo, y hay modelos recientes que complican el acceso a los pads o cambian de chip, así que antes de comprar diez unidades para flashear conviene buscar la revisión concreta. El segundo: si vas a acabar poniendo firmware alternativo por cabezonería, quizá te salga más barato en horas comprar directamente un Shelly, cuyo firmware oficial ya hace lo que Tasmota te iba a dar. La ventaja real de Sonoff aquí no es técnica, es económica: son las placas más baratas sobre las que merece la pena trastear.

Tamaño, caja universal y realidad española

La caja universal empotrada española tiene 60 mm de diámetro y un fondo que ronda los 40-45 mm, pero con el mecanismo montado y los cables recogidos rara vez quedan más de 15-20 mm libres. Ahí es donde se decide si el módulo entra o no. Los Shelly Mini y los Sonoff MINI caben en la mayoría de instalaciones modernas; en cajas antiguas, poco profundas o con tres mecanismos apiñados y una maraña de empalmes, no siempre. La alternativa clásica es subir el módulo a la caja de derivación del techo, donde hay sitio de sobra y además tienes neutro seguro. Lo explicamos con detalle en la página del micromódulo para interruptor.

Otro detalle: los dos necesitan neutro. Ninguna de las dos marcas ha hecho del funcionamiento sin neutro su especialidad, así que si en tu caja solo hay dos cables, revisa antes las opciones de interruptor inteligente sin neutro y no des por hecho que el módulo va a arrancar.

Soporte y actualizaciones

Shelly tiene un historial razonablemente bueno de mantener el firmware de dispositivos antiguos y de documentar su API públicamente, con changelogs accesibles. Sonoff actualiza a través de la app, con menos transparencia sobre qué cambia, y ha tomado alguna decisión que a los usuarios avanzados no les gustó (limitaciones al modo LAN, cambios en la política de la nube). Ninguna de las dos ofrece garantías de década, pero si el criterio es «que este cacharro me siga sirviendo dentro de siete años aunque el fabricante desaparezca», Shelly parte con ventaja estructural: el control local no depende de la voluntad de nadie.

En Zigbee la foto se invierte parcialmente. Sonoff lleva más tiempo con catálogo Zigbee amplio y su llave USB coordinadora es una de las más usadas en instalaciones caseras. Si tu plan es montar una malla en lugar de veinte clientes WiFi, lee antes la comparativa entre Zigbee y WiFi para domótica.

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Veredicto sin ganador universal

No hay una marca mejor: hay dos apuestas distintas y tu instalación decide cuál encaja. Si vas a construir un sistema doméstico serio, con servidor local y automatizaciones que no pueden depender de un servidor ajeno, Shelly es la compra tranquila y el sobreprecio se amortiza en fiabilidad. Si quieres encender la luz del garaje desde el móvil, controlar el riego o probar la domótica sin gastarte doscientos euros, Sonoff hace exactamente eso por la mitad de dinero y no hay ningún motivo para pagar más.

Y una tercera vía que casi nadie plantea: mezclarlas. Nada impide poner Shelly en los cuatro puntos críticos —cuadro, caldera, persianas— y Sonoff en los seis puntos accesorios. Ambas se integran en Home Assistant y ambas responden a Alexa y a Google. Lo importante es no comprar diez unidades de nada antes de haber montado una y vivido con ella un mes.

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