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Kit de domótica para iluminación: rutas de compra que funcionan

Casi nadie fracasa domotizando la luz por haber elegido mal el aparato. Se fracasa por haber elegido bien un aparato que no encaja en esa casa: un módulo que necesita neutro donde solo bajan dos cables, un panel de cristal en un piso de alquiler donde no se puede tocar la pared, quince dispositivos WiFi colgando de un router de operador que aguanta doce. Por eso esta página no es una lista de cajas de producto: son cuatro rutas completas, cada una pensada para un presupuesto y un tipo de vivienda, con lo que hay que comprar, en qué orden y qué se puede hacer después.

Antes de nada, una comprobación de dos minutos que decide el 80 % de las decisiones. Corta el IGA del cuadro, verifica con un buscapolos que no hay tensión, quita la tecla y el marco de un interruptor cualquiera y cuenta los cables que llegan a la caja. Si ves un azul que no va al mecanismo, tienes neutro y se te abre todo el catálogo. Si solo hay dos cables, estás en el caso más común de la vivienda española anterior a los noventa y tu ruta es distinta. Anota también el fondo libre que queda detrás del mecanismo: por debajo de 25 mm, muchos módulos no entran.

Las cuatro rutas de un vistazo

RutaViviendaInversión orientativaQué consigues
Mínima sin tocar cablesAlquiler, habitación sueltaMenos de 50 €2-3 lámparas con voz y horarios
Puntos de luz clavePiso propio con neutro60-150 €4-6 circuitos fijos automatizados
Vivienda completaCasa o piso grande200-450 €Toda la iluminación, malla propia
ReformaObra en marchaVariableCableado preparado, sin parches

Ruta 1: piso de alquiler, sin tocar la instalación

Aquí la regla es que todo lo que montes tiene que poder desmontarse en una tarde y caber en una caja de mudanza. Nada de abrir mecanismos, nada de subir al techo, nada de agujeros.

El núcleo son las bombillas. Una bombilla inteligente de casquillo E27 o E14 con WiFi integrado resuelve un punto de luz sin herramientas. Se enrosca, se empareja con la app y ya tienes encendido, apagado, programación horaria y regulación de intensidad. Para dos o tres lámparas de salón y dormitorio, es la inversión más eficiente que existe: cada punto suele quedarse en la franja de los 8-15 € y no dejas rastro.

El problema de las bombillas y su solución. Si alguien apaga desde la tecla de la pared, la bombilla se queda sin alimentación y desaparece de la app. La respuesta no es prohibir tocar el interruptor: es añadir un mando o pulsador inalámbrico a pilas, pegado con cinta de doble cara junto al interruptor real o en la mesilla. Cuesta poco, no requiere obra y devuelve un punto de mando físico. Lo desarrollamos en interruptor o bombilla inteligente, que es la decisión de fondo de esta ruta.

Para lo que tiene cable, un enchufe o un módulo en línea. Lámparas de pie, tiras LED con transformador, guirnaldas del balcón: un enchufe inteligente o un Sonoff Basic R4 intercalado resuelven el control sin tocar la instalación fija.

Qué no comprar en alquiler. Interruptores de pared: implican desmontar mecanismos, guardar los originales y devolverlo todo al marcharte. Y sistemas con hub caro: si te mudas a un piso más pequeño, la inversión no se aprovecha. Todo esto está desarrollado en la guía de domótica en un piso de alquiler.

Bombillas y mandos para empezar sin herramientas. Es el kit mínimo con el que comprobar si la domótica te aporta algo antes de invertir en módulos empotrados.

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Ruta 2: piso propio con neutro, cuatro a seis circuitos

Esta es la ruta con mejor relación entre esfuerzo y resultado, y la que recomendaríamos a la mayoría de lectores que tengan neutro en las cajas. La idea es no cambiar ni un solo mecanismo de la pared y esconder un módulo detrás de cada uno.

Elige los puntos con criterio, no todos. Domotizar la luz del trastero no cambia la vida de nadie. Los circuitos que de verdad se notan son cuatro: el pasillo o recibidor (encendido automático al llegar, apagado general al salir), el salón (escenas y regulación), el dormitorio (apagado por voz desde la cama) y la iluminación exterior o de terraza (horario astronómico, que enciende al anochecer y varía solo a lo largo del año). Con esos cuatro tienes el 90 % del beneficio.

El módulo. Para cada punto, un micromódulo detrás del mecanismo. Si te importa que todo funcione sin depender de servidores ajenos, el Shelly 1 es la referencia: servidor web propio, API local y MQTT. Si el precio manda y aceptas una app en la nube, el Sonoff Mini R4 hace lo mismo por menos y es más pequeño. La diferencia real entre ambas filosofías está en Shelly o Sonoff.

Presupuesto realista. Contando entre 12 y 25 € por módulo según marca, cuatro puntos se resuelven en la franja de los 60-100 €. Comprar en pack de tres o cuatro unidades suele bajar de forma apreciable el coste por punto.

Añade regulación solo donde la vayas a usar. Un dimmer en el salón cambia mucho el ambiente; en la cocina, casi nunca se toca. Y regular exige bombillas compatibles: revisa qué bombillas admiten regulación antes de comprar el módulo, porque un LED no regulable con un dimmer parpadea o zumba.

El error típico de esta ruta. Instalar el módulo en la caja del interruptor cuando ahí no hay neutro, descubrirlo con el aparato ya comprado y acabar improvisando. Comprueba la caja concreta de cada punto, no una sola y por extrapolación: en una misma vivienda es normal que unas cajas tengan neutro y otras no.

Micromódulos para esconder detrás del mecanismo. Es el formato que respeta tus teclas y tus marcos, y el que mejor envejece si la casa es tuya.

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Ruta 3: vivienda completa, más de diez puntos

Aquí cambia la arquitectura, no solo la cantidad. A partir de diez o doce dispositivos, seguir añadiendo aparatos WiFi al router del operador es pedir problemas: cada uno ocupa una IP y mantiene una conexión permanente, y por encima de veinte o veinticinco clientes empiezan las desconexiones aleatorias que nadie sabe explicar.

La decisión estructural. Pasar el grueso de la instalación a Zigbee, con un coordinador central. Los dispositivos alimentados a 230 V actúan como repetidores y forman una malla: cuantos más pones, mejor funciona, justo lo contrario de lo que pasa con WiFi. Además consumen bastante menos en reposo, lo que en veinte puntos empieza a notarse. El razonamiento completo está en Zigbee o WiFi para domótica.

El cerebro. Con este volumen conviene un controlador local en casa en lugar de depender de la nube de tres fabricantes distintos. Un mini PC o una placa pequeña con un sistema de domótica de código abierto unifica marcas, guarda el historial y ejecuta las automatizaciones aunque internet esté caído. Es el paso que separa «tener aparatos conectados» de «tener una casa automatizada».

Qué mantener en WiFi. Los puntos donde interese medición fina de consumo o control de persianas, donde un módulo de dos canales como el Shelly Plus 2PM resuelve circuito e información de golpe. Mezclar protocolos no es un defecto: es lo normal en una instalación madura.

El factor Matter. Si estás empezando de cero y quieres asegurar la compatibilidad futura entre ecosistemas, prioriza dispositivos que declaren soporte Matter. Evita el escenario clásico de tener tres apps distintas y ninguna que las hable todas.

Presupuesto. Entre módulos, coordinador y algún detector de presencia para pasillos, una vivienda de tres dormitorios se va a la franja de los 200-450 € si se hace por fases. Hacerlo por fases, además, es la forma correcta: dos habitaciones, vivir con ello un mes y decidir si el patrón de uso justifica ampliar.

Ruta 4: si estás de reforma, aprovéchalo

Con las rozas abiertas, todo lo anterior se vuelve trivial y barato. Tres decisiones que cuestan poco durante la obra y muchísimo después:

Cómo hemos ordenado estas rutas

El criterio no ha sido el número de funciones sino cuántas de esas funciones se siguen usando seis meses después. Encender la luz desde el móvil se abandona en dos semanas; lo que permanece son tres cosas: los horarios (exterior al anochecer, pasillo de noche a intensidad baja), el apagado general al salir de casa y el control por voz cuando tienes las manos ocupadas. Todo lo que hemos priorizado sirve a esos tres usos.

También hemos dado peso a que la inversión sobreviva a un cambio de casa o de ecosistema. Por eso los módulos ocultos ganan a los paneles de cristal salvo que cambies toda la vivienda de golpe, y por eso el control local pesa más que una app bonita. Una instalación que depende de que una empresa siga manteniendo un servidor gratis no es una instalación: es un alquiler.

Y una advertencia que se repite en todas las rutas: cualquier intervención sobre la instalación fija —añadir neutro, cambiar el trazado, tocar el cuadro— exige en España un instalador autorizado. Sustituir un mecanismo o alojar un módulo en una caja existente está en el terreno del bricolaje sensato siempre que cortes el IGA y verifiques ausencia de tensión antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta domotizar la iluminación de un piso normal?

Depende del alcance. Dos o tres lámparas con bombillas inteligentes se resuelven por debajo de 50 €. Cuatro circuitos fijos con micromódulos, entre 60 y 150 €. Una vivienda completa con malla propia y controlador local se mueve entre 200 y 450 € si se hace por fases.

¿Es mejor empezar por bombillas o por interruptores?

Por bombillas si alquilas o si quieres probar sin herramientas. Por módulos detrás del mecanismo si la casa es tuya y hay neutro: gobiernan todo el punto de luz, no se quedan inservibles cuando alguien apaga desde la pared y conservan la estética de tus mecanismos.

¿Cuánto consume un kit de domótica en reposo?

Cada módulo WiFi ronda entre 0,3 y 0,8 W permanentes, es decir, unos 3-7 kWh al año por unidad. Los dispositivos Zigbee consumen bastante menos. En diez puntos WiFi hablamos de unos 50 kWh anuales, algo a tener en cuenta si el objetivo era ahorrar luz con domótica.

¿Necesito un hub o basta con el WiFi?

Hasta ocho o diez dispositivos, el WiFi de casa aguanta sin más. A partir de ahí, un coordinador Zigbee y un controlador local mejoran la estabilidad, reducen el consumo y permiten que las automatizaciones sigan funcionando sin internet.

¿Qué pasa si no tengo neutro en las cajas?

Tienes tres salidas: instalar los módulos en la caja de derivación del techo, donde el neutro sí pasa; usar dispositivos de dos hilos asumiendo posibles parpadeos con LED de poca potencia; o trabajar con bombillas inteligentes y mandos inalámbricos.

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