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Magnetotérmico de 40 A: cabecera, subcuadros y punto de recarga

A partir de 40 A dejas de estar en el terreno de los circuitos y pasas al de las líneas. Un automático de esta intensidad casi nunca alimenta un enchufe: alimenta otra cosa que reparte —toda la vivienda, un subcuadro, un punto de recarga— y por eso su elección se hace mirando aguas arriba y aguas abajo a la vez. También es el punto donde el cable da un salto claro: aquí ya no vale el 6 mm² y entra el 10 mm², con todo lo que eso implica en tubos, cajas y bornes.

El IGA de una vivienda con electrificación elevada

La cifra sale de una multiplicación sencilla: el grado de electrificación elevada del REBT parte de 9.200 W, y 9.200 dividido entre 230 V da exactamente 40 A. De ahí que el interruptor general automático de la mayoría de viviendas modernas de tamaño medio-grande sea un bipolar de 40 A. Su equivalente en electrificación básica, con 5.750 W, es un 25 A.

El IGA no es un automático cualquiera. El reglamento le exige corte omnipolar —debe interrumpir fase y neutro simultáneamente, no seccionar el neutro por cortesía— y un poder de corte mínimo de 4,5 kA, aunque en un cuadro nuevo lo sensato es montar 6 kA. Además, es el único aparato del cuadro que no debe disparar antes que los de aguas abajo: si el general salta cada vez que hay un problema en el circuito de la cocina, la instalación no tiene selectividad y te quedas sin luz en toda la casa por una avería local. Las funciones y las diferencias con el ICP están detalladas en la ficha del IGA, interruptor general automático.

El punto de recarga del vehículo eléctrico y la regla del 1,25

Aquí está el motivo por el que el 40 A se ha vuelto tan común en cuadros domésticos. Un cargador de pared monofásico estándar entrega 7,4 kW, que a 230 V son 32 A. La tentación es proteger la línea con un 32 A y 6 mm², y en tiradas cortas hay quien lo hace. Pero la recarga de un coche eléctrico no es una carga cualquiera: es una demanda constante, al máximo, durante cuatro, seis u ocho horas seguidas. No hay simultaneidad que valga ni pausas que permitan al cable enfriarse.

Por eso la ITC-BT-52, que regula las instalaciones de recarga, obliga a dimensionar los conductores para al menos 1,25 veces la corriente máxima del punto de recarga. El cálculo queda así:

32 A × 1,25 = 40 A → conductor capaz de 40 A permanentes → 10 mm² de cobre.

Un 10 mm² empotrado bajo tubo con dos conductores cargados admite del orden de 43-44 A según las tablas de la ITC-BT-19, así que el automático de 40 A queda protegiendo un cable que le da margen. Con 6 mm², cuyo tope ronda los 32 A, no habría margen ninguno para una carga que trabaja horas al límite. Y si el garaje está lejos del cuadro —lo habitual en unifamiliares, donde la línea puede recorrer 25 o 40 metros—, la caída de tensión empuja igualmente hacia el 10 mm² o incluso hacia el 16 mm².

Junto al magnetotérmico, esta línea necesita su propio diferencial de 30 mA. La electrónica del cargador puede generar corrientes de fuga con componente continua, así que se monta tipo A como mínimo; muchos cargadores integran detección de corriente continua residual de 6 mA, y en ese caso el tipo A aguas arriba es suficiente. Sin esa integración, toca subir a tipo B. Los tipos y sus diferencias están en la ficha del diferencial de 30 mA.

Magnetotérmicos de 40 A bipolares, curva C, con 6 kA de poder de corte: el formato del IGA de vivienda y de la protección de un punto de recarga.

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Cabecera de subcuadro: el uso menos comentado

El tercer sitio donde aparece un 40 A es alimentando un cuadro secundario: el de un garaje, un taller, un trastero, una caseta de jardín o la planta de arriba de una unifamiliar. La lógica es la misma que en el IGA, con dos añadidos.

Trabajar con 10 mm²: lo que cambia respecto al 6

El salto de sección se nota en las manos. El 10 mm² rígido tiene un radio de curvatura considerable y cuesta ordenarlo dentro del cuadro; conviene dejar longitud de sobra y darle la forma antes de introducirlo en el borne, no forzándolo después. En cable flexible, usa punteras siempre que el borne no sea de mordaza, porque los hilos sueltos se abren al apretar y reducen la superficie de contacto.

En la derivación individual de una vivienda de 9,2 kW la sección habitual es aún mayor —16 mm² es lo típico—, porque ahí se suma la longitud desde la centralización de contadores y el criterio de caída de tensión manda por encima del de intensidad. No confundas la línea general con el circuito: son cálculos distintos.

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El error de subir a 40 A «porque salta»

Merece repetirse en esta página más que en ninguna otra, porque el 40 A es el automático que más gente compra por el motivo equivocado. Si tu circuito de cocina de 6 mm² dispara, el techo es 32 A y no hay más discusión: un 40 A dejaría pasar 40 A por un cable cuyo límite son 32, y el aislamiento se degradaría durante meses sin que ningún aparato lo advirtiera. Si lo que salta es el general, el problema es de potencia contratada o de reparto de cargas, y se resuelve con la comercializadora o con un estudio del cuadro, no con un automático mayor. El diagnóstico paso a paso está en por qué salta el magnetotérmico.

El magnetotérmico protege el cable, siempre. Todo lo demás —la comodidad, el electrodoméstico, la costumbre— viene después.

Preguntas frecuentes

¿Puedo instalar un cargador de coche sin cambiar el cuadro?

Depende de la potencia contratada y del espacio libre en el carril. Muchos cargadores permiten limitarse a 3,7 kW (16 A), lo que reduce la exigencia de la línea y encaja en instalaciones modestas. En cualquier caso, la instalación de un punto de recarga requiere instalador autorizado y su correspondiente documentación.

¿Qué diferencial va con un magnetotérmico de 40 A?

Uno cuya intensidad nominal sea igual o superior: un diferencial de 40 A y 30 mA de sensibilidad para un circuito, o de 63 A si por él pasa toda la instalación. Recuerda que la intensidad del diferencial es capacidad de paso, no protección: quien corta por sobrecarga es el magnetotérmico.

¿Un IGA de 40 A significa que tengo 9,2 kW contratados?

Significa que la instalación se proyectó para esa potencia. Lo que tienes contratado lo marca el limitador del contador digital, y puede ser bastante menor. Un IGA de 40 A con 5,75 kW contratados es perfectamente posible: el que saltará primero será el limitador.

¿Necesito 10 kA de poder de corte en el IGA?

En una vivienda alimentada desde la red de distribución, rara vez. La corriente de cortocircuito prevista en el cuadro suele quedar por debajo de 6 kA. Los 10 kA se reservan a cuadros muy próximos al centro de transformación o a locales con transformador propio; el criterio completo está en la guía del poder de corte en kA.

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